Capítulo 16
“¿Entonces te lo devolvió otra vez?”
“Así es”
“La primera vez que recibe un regalo mío y hasta eso terminó regresando a mis manos”
“Así es”
Sehyun se tensó inconscientemente ante las palabras de Shin Tae-oh, quien observaba la caja con detenimiento. Si pensara en el Shin Tae-oh de siempre, no tendría por qué estar nervioso, pero la marca que él mismo había hecho al hundir la caja con los dedos le resultaba increíblemente molesta ¿Por qué le daba tanta importancia a algo tan insignificante?
En cuanto Shin Tae-oh aparte la vista de esa caja, la quitaré de en medio de inmediato. Menos mal que no tiré el recibo. Como es un producto nuevo que nunca se ha usado, podré obtener un reembolso sin problemas…
“¿Has probado esto antes?”
“…Bueno, uso un modelo similar, pero…”
Te preparo café con eso todas las mañanas.
“Pero hoy en día todo sale con versiones renovadas. No hay razón para que esto no haya cambiado también”
¿Qué tonterías estoy diciendo? ¡Si compré exactamente el mismo modelo!
“Entonces tendré que comprobarlo”
¿Comprobar qué? ¡Si Yoo Jinha lo rechazó, simplemente hay que devolverlo! ¡¿Por qué lo está abriendo?!
Sehyun apretó los puños con fuerza, obligando a sus dedos a no intervenir. De lo contrario, sentía que le daría un buen golpe en la cabeza a Shin Tae-oh.
¡No lo hagas! ¡No lo abras! ¡Déjalo así!
Pero no había forma de que Shin Tae-oh escuchara sus gritos internos, así que abrió la caja sin ningún reparo. Ni siquiera parecía tener intención de volver a guardarlo después; lo desenvolvió con total tranquilidad, tanto que ya ni se notaba la parte que Sehyun había aplastado con las uñas…
“A simple vista no parece diferente al que uso ¿Qué cambió? ”
El murmullo de Shin Tae-oh sonó increíblemente irritante. Sehyun siempre se había burlado de las excusas baratas que él daba cuando le entregaba regalos a Yoo Jinha, pero al ver lo serio que se ponía Shin Tae-oh mientras manipulaba la máquina, se dio cuenta de que no era una actuación. Pensar que todas aquellas excusas absurdas que soltaba eran sinceras le puso los pelos de punta.
No importa, ni siquiera es mi dinero y él dice que se quedará con una más. Mejor no meterme.
No tenía sentido alterarse. Él ya había cumplido con su parte; comprar las cosas y entregarlas.
“Yo me encargo”
Recuperando la compostura, Sehyun tomó la cafetera de las manos de Shin Tae-oh. Luego llevó también la taza nueva a la cocina y la colocó en un sitio adecuado. Ya había una cafetera allí, pero aunque el diseño era el mismo, el color distinto hacía que ambas se vieran sorprendentemente bien juntas.
Como acababan de abrirla, puso la máquina en funcionamiento sin cápsula para limpiarla primero. Mientras tanto, lavó la taza que habían comprado junto con ella. Tras repetir el proceso varias veces y limpiar también el exterior de la máquina, confirmó que todo estaba en orden, colocó la taza y deslizó la cápsula en su sitio. Al presionar el botón el sonido de la máquina llenó el lugar y el aroma del café no tardó en esparcirse.
Escuchar ese sonido comenzó a calmar la irritación que sentía por culpa de Shin Tae-oh apenas unos momentos antes. Estar de espaldas a él mientras hacía algo también le ayudaba a recuperar la compostura. Ahora se sentía capaz de no inmutarse, sin importar lo que Shin Tae-oh dijera.
Sin embargo, cuando le tendió la taza llena de café, Shin Tae-oh se limitó a observarla en silencio, sin beber.
“¿Necesita algo más?”
“Acabo de recordar que hoy ya tomé dos cafés”
“Ah…”
Entonces Sehyun entendió por qué no lo bebía. Shin Tae-oh tenía una especie de filosofía personal bastante estricta; nunca tomaba más de dos cafés al día.
Sin importar el tamaño de la taza, una vez que tomaba dos cafés, no bebía más.
No era que calculara la cantidad total de cafeína ni nada parecido, así que Sehyun no lograba entenderlo, pero en cualquier caso significaba que Shin Tae-oh no tenía intención de beber café ahora mismo.
Entonces ¿Para qué dijo que quería comprobar la máquina?
Con una irritación repentina subiéndole al pecho, Sehyun clavó la mirada en la taza. Podía haberlo comprobado mañana ¿Por qué tenía que hacerlo justo ahora…?
“¿El secretario Ahn quiere tomarlo?”
“No”
“No seas tímido y adelante, tómalo”
“Estoy bien”
“¿Cuántas tazas de café has tomado hoy?”
Cuatro.
“Comprueba por mí si el sabor es diferente”
Como Shin Tae-oh le pasó el muerto con total naturalidad, Sehyun no pudo negarse más y tomó la taza. Se preguntó si podría dormir esta noche si se bebía eso.
Sin siquiera sentarse, inclinó la taza y dio un sorbo al café. Después la dejó de nuevo en su sitio con exactamente la misma expresión con la que había empezado.
“¿Y bien?”
“Es igual”
“¿Dices que no ha cambiado nada en absoluto?”
“Así es”
“Vaya, pues parece que no ha habido ninguna renovación”
¡Pues claro que no!
‘Pues claro.’
Al ver su propio reflejo en el café, Sehyun hizo un esfuerzo sobrehumano por recomponerse antes de que se le desmoronara la cara frente a su jefe.
“¿No le gusta el sabor?”
“No, está rico”
“¿Sí? Entonces quédate con eso”
Al escuchar a Shin Tae-oh hablar mientras miraba detrás de él, Sehyun giró la cabeza sin darse cuenta y siguió su mirada.
¿Le estaba diciendo que se llevara la máquina que acababa de preparar ese café?
“No me gusta mucho el café en cápsulas ¿Será porque el aroma no es tan intenso?”
¿Entonces la otra máquina que tienes al lado es de adorno?
“O quizá porque los granos no son nada especiales”
Mira quién habla, si toma café de la máquina expendedora sin problema.
“En fin, llévatela”
Como si hubiera tomado una decisión de repente, Shin Tae-oh se levantó de su asiento, pasó junto a Sehyun y golpeó suavemente la cafetera con los dedos. Luego directamente la levantó y la acomodó entre los brazos de Sehyun.
Tomándola por pura inercia, Sehyun levantó la vista hacia él y sus miradas quedaron se encontraron durante unos segundos.
“Ah, no te di la taza”
No sabía cómo había interpretado esa mirada, pero Shin Tae-oh también le puso la taza en las manos.
“Llévatelo todo. Va a ser difícil usar el transporte público cargando con esto, así que cuando te vayas usa mi coche”
Después de despedirse con un “nos vemos mañana”, Shin Tae-oh salió de la cocina. Sehyun, que se quedó mirando su espalda mientras se alejaba, no podía sacudirse una sensación extraña ¿Cómo es que todo había fluido de manera tan natural?
¿Lo abrió solo para evitar que yo lo devolviera? No puede ser…
Cuando Shin Tae-oh intentaba sus trucos con Yoo Jinha, sus intenciones eran tan obvias que se veían venir; pero esto… esto lo dejo confundido.
***
Al final, Sehyun regresó a casa abrazando con cuidado la cafetera. Soltó un suspiro mientras recorría su pequeño apartamento con la mirada.
Como era un estudio de una sola habitación, todo quedaba a la vista de inmediato y por todas partes había objetos que había conseguido mientras trabajaba como secretario de Shin Tae-oh.
Esa mesa redonda y plateada de las que parecen abundar en cualquier mercado, venía de Italia, y junto al sencillo armario, un vestidor de vapor presumía su imponente presencia. En una habitación tan estrecha donde todo quedaba a la vista, el enorme monitor y la torre de la computadora ocupaban un lugar mucho mejor que el sitio donde Sehyun dormía.
Eso era solo lo que se veía a simple vista; si se ponía a buscar, aparecerían muchas cosas más.
“¿Dónde voy a poner esto ahora…?”
Tenía que colocar al nuevo integrante de la familia, pero ya no quedaba espacio. La cocina era pequeña y la encimera tenía sus límites. Al final, la cafetera terminó encima de la mesa de noche, junto a la cama.
“No está mal”
Asintió satisfecho pensando que podría dormir oliendo el aroma del café. Aunque en realidad se estaba obligando a verlo así para evitar que le diera un golpe de realidad por la falta de espacio.
Con el ánimo un poco más despejado, Sehyun tomó una toalla. Era una que Shin Tae-oh le había traído, diciendo que la habían hecho como obsequio en la oficina central para el festival deportivo; la había estado usando bien hasta ahora.
“Creo que las toallas que usaba en el hotel eran más delgadas que esta…”
***
En una sala privada de un club de lujo se celebraba una fiesta. En la piscina jugaban mujeres con bikinis diminutos y hombres con trajes de baño igual de pequeños. Por toda la sala, hombres y mujeres arreglados con esmero disfrutaban del ambiente.
La gran mesa principal no era diferente. Dos hombres sentados en el centro bebían alcohol mientras atraían la atención de todos los presentes.
Uno de ellos miró su teléfono y enderezó el cuerpo, que hasta entonces había estado recostado.
“Oye, dicen que Shin Tae-oh tiene pareja”
Al escuchar eso el otro hombre, que bebía mientras mantenía a una mujer abrazada a su lado, levantó la vista hacia su hermano gemelo con expresión perezosa.
“¿Pareja? ¿Ese imbécil impotente? No me j0das”
“Hyein está armando un escándalo porque la acaba de rechazar. Mira el chat”
El que había traído la noticia era Ha Jinwoong. Ante sus palabras, su hermano gemelo, Ha Jinseong, miró el teléfono que había dejado sobre la mesa. La vibración que no había notado por culpa de la música no dejaba de sonar; debía ser por los mensajes que enviaba la inmadura del Grupo Jinmyeong.
Como Ha Jinseong no se movía, la mujer tomó el teléfono y se lo puso frente a los ojos.
“Esta chica perdió la cabeza. Está tan furiosa que ya ni piensa lo que dice”
Ha Jinwoong se burló mientras leía los mensajes. El contenido que Jin Hyein estaba publicando en el chat grupal era bastante agresivo. Soltaba sin filtro alguno resentimientos sobre cómo su familia había dicho que él aceptaría si ellos proponían el matrimonio primero, mezclados con su total incredulidad ante el hecho de que Shin Tae-oh la hubiera rechazado.
“M¡erda. Apaguen la música”
Ante la maldición de Ha Jinseong, la mujer agitó los brazos apresuradamente y la música se cortó de inmediato. En medio de un silencio sepulcral, como si el alboroto de hace un momento hubiera sido una mentira, todos los que disfrutaban de la fiesta se giraron a mirar a Ha Jinseong.
Pero él ni siquiera parecía notar las miradas ajenas; se quedó mirando el teléfono un instante y luego llamó a Jin Hyein.
“Jin Hyein ¿Estás borracha? No dejas de cruzar la línea”
—Tú dijiste que él aceptaría… ¡Pero me acaba de rechazar!—
La voz llorosa de Jin Hyein hizo que Ha Jinseong dejara escapar un suspiro. Solo se había divertido con ella un par de veces y ahora la chica se comportaba como si fuera alguien importante ¿Qué se supone que debía hacer con ella?
—¡Esta vez pensaba ir allí con Shin Tae-oh! Quería que nos vieran juntos para dejar buena impresión y…—
Ha Jinseong estuvo a punto de mandarlo todo al caraj0, pero de pronto un brillo peculiar cruzó sus ojos.
“Si tantas ganas tienes de ir, entonces iremos”
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