Capítulo 17

¿Cuántas horas dormí? No creo que hayan sido ni dos…

Sehyun se frotó los ojos, pesados por el cansancio. Después de haberse atiborrado de café el día anterior, no había conseguido dormirse hasta la madrugada, así que ahora todo su cuerpo se sentía agotado y sin fuerzas.

Si hubiera podido, se habría escondido en cualquier rincón para dormir un poco más, pero hoy también le esperaba el mismo destino de siempre; seguir a Shin Tae-oh durante una agenda repleta de compromisos.

Hoy tengo que estar especialmente alerta.

Porque hoy era el día en que varios personajes importantes de la obra original se reunirían en un mismo lugar.

Se celebraría la presentación de un nuevo producto de la empresa donde trabajaba Ha Minhyuk y tanto Shin Tae-oh como Yoo Jinha asistirían al evento. Además, tampoco faltarían los dos villanos imprescindibles de la trama, Ha Jinseong y Ha Jinwoong, por lo que prometía ser una jornada bastante tensa.

Ha Jinseong, Ha Minhyuk.

Los dos compartían apellido porque eran hermanos. De hecho, si se incluía a Ha Jinwoong, eran tres hermanos en total. La razón por la que los dos mayores eran considerados villanos era bastante simple.

Ha Minhyuk era el hijo ilegítimo que su padre había tenido con otro omega.

Por eso siempre había sido objeto de maltratos y desprecios. Sin embargo, resistía con firmeza, defendía su lugar y al final terminaba desplazando a sus dos hermanos mayores. A partir de esta presentación de producto, Ha Minhyuk recibiría proyectos cada vez más importantes y reuniría el poder necesario para enfrentarse a Ha Jinseong.

Y en medio de la lucha entre esos hermanos, Sehyun tenía una sola misión.

“Proteger a Tae-nyang mientras los titanes se pelean”

Sehyun ajustó su corbata frente al reflejo del ascensor mientras reafirmaba su determinación. No se podía evitar que Yoo Jinha terminara involucrado ya que era el amante de Ha Minhyuk, pero con Shin Tae-oh era diferente.

En la obra original, Shin Tae-oh era un personaje que no se veía arrastrado a ese conflicto, pero Sehyun no podía evitar preocuparse.

“Tengo que protegerlo”

Porque era el único que conocía la obra original. Así que apartó el sueño de su mente, recuperó la concentración y salió del ascensor con una mirada firme y decidida.

“Buenos días”

Justo entonces, Shin Tae-oh que ya había terminado todos sus preparativos y estaba esperando, observó a Sehyun entrar y le dirigió una mirada extraña.

“Hoy se ve diferente”

“¿Es así?”

Normalmente, cuando alguien le decía eso, lo relacionaban con haber dormido poco o le preguntaban qué tenía de distinto, pero Sehyun decidió dejar pasar el comentario. En el momento en que empezara a responder a cada conversación trivial, la línea que separaba a un jefe de su secretario podría empezar a difuminarse. Por eso se tragó cualquier otra respuesta que pudiera haber dado, pero…

“Parece que va camino a un campo de batalla, tiene un aire extrañamente combativo”

Sehyun se sobresaltó un poco al ver que había descrito su estado con tanta precisión.

“No es nada”

Mintió para evitar el tema, deseando que Shin Tae-oh no siguiera insistiendo. Después de todo, no podía decirle algo como ‘Estoy intentando protegerte’.

“Está bien. Si el secretario Ahn lo dice, entonces está bien”

Aunque le resultó sospechoso que cediera más rápido de lo esperado, Sehyun se hizo a un lado. Shin Tae-oh, que entró en ese momento, no pasó de largo, sino que se dio la vuelta hacia él.

“¿Crees que hoy me falta algo?”

Era una pregunta que sugería que lo revisara bien antes de que saliera de casa. Sehyun examinó detenidamente el rostro de Shin Tae-oh.

El rostro apuesto que veía todos los días superaba la prueba sin problemas. El traje, que realzaba perfectamente su figura, la corbata de un color que encajaba a la perfección con él formaban una combinación impecable.

“No le falta nada”

“¿Y si me comparas con alguien más? ¿Cómo crees que me vería?”

Sehyun no entendía por qué querría compararse con alguien; era algo realmente infantil, pero decidió darle la respuesta que él quería escuchar.

“Se ve elegante, Director”

“Qué forma tan rara de decirlo”

“¿Perdón?”

Sehyun no comprendía por qué decía que era raro, si le había dado justo la respuesta que buscaba.

“Ya me dijiste que me veía elegante la última vez ¿No tienes nada más que decir?”

Era cierto. Ya lo había elogiado llamándolo admirable y elegante, entre otras cosas. Pero parecía que eso no era suficiente. Si quería otro cumplido, tendría que pensar en algo más.

“Es muy guapo”

Al fin y al cabo, los elogios más simples suelen ser los más efectivos.

“Ese es demasiado típico”

Shin Tae-oh negó con la cabeza, como si estuviera cansado de escuchar lo mismo una y otra vez.

“¿Algo más?”

Podrías empezar por bajar esa comisura de los labios que se te subió de la alegría por el cumplido ‘típico’ antes de pedir más.

 

***

 

“Director, buenos días”

Yoo Jinha, que estaba conversando con varios empleados de la empresa, vio a Shin Tae-oh y se acercó a saludarlo. Los demás también comenzaron a intercambiar miradas y saludos, por lo que Shin Tae-oh señaló hacia el interior.

“¿Por qué están aquí? Deberían haber entrado primero”

“Lo estábamos esperando, director”

“¿Por qué?”

La respuesta indiferente de Shin Tae-oh tomó por sorpresa a los empleados, que empezaron a mirarse entre sí con incomodidad.

Si el jefe de secretaría hubiera estado presente, seguramente habría suavizado el ambiente, pero por desgracia no era el caso.

“¿El jefe de secretaría no vino con usted?”

Incapaz de soportar más el silencio incómodo, uno de los jefes de equipo hizo la pregunta.

Mientras caminaba, Shin Tae-oh respondió.

“No pudo venir porque fue a comprar girasoles”

“¿Girasoles…?”

El jefe de equipo repitió la palabra con evidente desconcierto, pero Shin Tae-oh siguió avanzando a grandes pasos, dejando claro que no pensaba dar más explicaciones.

Sehyun observó su espalda sin darle demasiada importancia. El jefe de secretaría solía moverse con frecuencia para conseguir objetos relacionados con distintas obras o proyectos, así que asumió que esta vez era algo parecido.

El cambio de entorno se hizo evidente bajo sus pies. Habían estado caminando sobre mármol, pero cuando sus zapatos se hundieron ligeramente en una alfombra acolchada, comprendió que habían entrado al salón principal.

El suelo se volvió más suave y cómodo, pero su cuerpo se tensó como si estuviera cubierto de espinas. Mientras recorría el lugar con la mirada, buscando a los personajes de la obra original, de repente sintió que alguien le agarraba del brazo.

“¿Ocurre algo?”

Sehyun bajó la mirada hacia Yoo Jinha, que le había sujetado el brazo.

Tal vez porque la iluminación era más tenue dentro del salón, los ojos de Yoo Jinha parecían más oscuros de lo habitual. Justo cuando Sehyun pensaba eso.

“Sobre aquel objeto…”

Yoo Jinha murmuró en voz tan baja que nadie más podía oírlo, Sehyun se inclinó ligeramente hacia él.

“¿Lo devolvió sin problemas?”

“Si se refiere a la cafetera, ya se lo expliqué al director”

Y ahora está en mi casa.

De hecho, aquella misma mañana se había preparado una taza de café nada más levantarse, pero no veía ninguna razón para mencionarlo.

“¿No dijo nada más?”

“¿Hay algo que le preocupe?”

“No, no es eso… Es solo que nunca había pasado por una situación en la que me regalaran algo y luego tuviera que devolverlo. Me siento un poco culpable”

“Creo que sería mejor que se lo dijera directamente al director”

No era algo que él debiera transmitir de intermediario.

“Lo siento”

Yoo Jinha pareció darse cuenta por fin de que había cometido una indiscreción y se disculpó. Sehyun se incorporó sin responder con un ‘está bien’. No era el secretario de Yoo Jinha. No tenía ninguna obligación de cuidar sus sentimientos.

“Y gracias”

Sin embargo, aquella muestra de gratitud sí logró detenerlo. Cuando Sehyun lo miró preguntandose porque le agradecía, Yoo Jinha apartó la vista por un momento parecía estar intentando ocultar su vergüenza.

Incluso daba la impresión de que tenía las mejillas ligeramente enrojecidas. Fue entonces cuando Sehyun retrocedió inconscientemente un paso. Se sorprendió al sentir el calor de alguien detrás de él, apoyado casi contra su espalda. Mientras tanto, Yoo Jinha, demasiado distraído mirando hacia otro lado, no percibió la llegada de aquella nueva presencia y continuó hablando.

“Después de tomar la sopa y las medicinas que me compró aquel día…”

“Señor Yoo Jinha”

La voz resonó desde detrás de Sehyun.

Él levantó la cabeza y vio a Shin Tae-oh.

“Los miembros de su equipo lo están esperando allí”

“Lo siento”

“No hace falta disculparse. Solo digo que vaya con ellos, todos están pendientes de usted”

Sin saber cuándo había cambiado de actitud, Shin Tae-oh ya había abandonado su expresión profesional y hablaba con una suavidad casi reconfortante.

Como era Yoo Jinha, le dedicaba aquella voz amable.

Sehyun se apartó discretamente, aumentando la distancia entre ellos.

“La próxima vez le invito un café”

Yoo Jinha soltó la frase a toda prisa y salió corriendo hacia donde estaba su equipo. Mientras observaba cómo se alejaba, Sehyun no pudo evitar preguntarse qué pretendía realmente Shin Tae-oh. Al fin y al cabo, ellos también iban a sentarse en esa misma zona. Entonces ¿Por qué había enviado a Yoo Jinha primero?

“¿Le compraste sopa y medicinas a Jinha?”

“Sí, se las di cuando fui a recoger la cafetera”

“Qué amable, mi secretario es realmente muy amable”

Aquellas palabras parecían esconder algún significado extraño. Cuando Sehyun levantó la vista para observarlo, Shin Tae-oh ya había girado en otra dirección.

“Nosotros vamos por aquí”

El lugar que señaló no era donde Sehyun esperaba sentarse.

Ni siquiera había tenido tiempo de averiguar cuándo habían cambiado los asientos, pero como Shin Tae-oh actuaba impulsivamente, no tuvo más remedio que seguirlo mientras sacaba el teléfono. Envió un mensaje urgente al jefe de secretaria preguntando si el la distribución de asientos, pero no recibió respuesta.

 

Mientras tanto, en un avión, el jefe de secretaría observaba con la mirada perdida el paisaje borroso y opaco, como si estuviera atravesando una espesa niebla… aunque estaba claro que eran nubes.

Se encontraba en medio de un vuelo hacia otro país, todo por la repentina orden de su jefe de ir a comprar girasoles.

“¿Por qué demonios tengo que ir hasta los Países Bajos solo para comprar girasoles?”

Lee Jinho, el jefe de secretaria, puso cara de llanto al recordar la instrucción; debía quitar el cuadro de narcisos que cubría la caja fuerte y reemplazarlo por una de girasoles.

¿Un viaje de negocios al extranjero? ¿Tiempo para hacer turismo mientras estaba allá? Si ese hubiera sido el plan, no se sentiría tan indignado. Su itinerario consistía en volar, recoger la obra de arte que ya estaba reservada y volar de regreso de inmediato. En medio de esa agenda tan apretada, donde no tendría tiempo ni para comer si no fuera por la comida del avión, el jefe de secretaria se retorcía de pura agonía.

Con el teléfono en modo avión e incomunicado, se desahogó escribiendo un mensaje para Shin Tae-oh que nunca enviaría.

“¡Malditos girasoles! ¡Ojalá te quedes solo, viviendo entre cuadros como en ‘La noche estrellada’!”

 

Escribió maldiciones de ese estilo para aliviar un poco el resentimiento que le quemaba por dentro.

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