Capítulo 15
Sehyun, que había traído de vuelta el regalo que Shin Tae-oh le había dado a Yoo Jinha, lo observó fijamente en silencio.
“Tengo que devolvérselo…”
Había regresado a la empresa cargándolo, pero ahora que Shin Tae-oh no estaba en su oficina, no dejaban de cruzársele pensamientos por la cabeza ¿Qué expresión pondría cuando se lo entregara? ¿Actuaría como si fuera algo obvio? ¿O se preguntaría por qué Jinha cambió de opinión?
¿Se decepcionaría?
“¿Qué me pasa…?”
Hasta hacía nada se había limitado a mirar todo aquello como si fuera un espectáculo divertido, así que preocuparse de repente por Shin Tae-oh solo podía significar que se estaba volviendo loco.
Hasta ahora él no había sido más que un simple intermediario entre Shin Tae-oh y Yoo Jinha, pero esta vez, ese intermediario había terminado metido en la historia.
Mientras Sehyun se debatía incómodamente consigo mismo, alguien pasó frente a su escritorio y él recuperó al instante su habitual expresión inexpresiva, como si nada hubiera ocurrido.
No sabía si era consciente o no, pero esa frialdad le daba un aire bastante inteligente y refinado. Al menos había aprendido a no mostrarse lamentable delante de otros.
“Ya no puedo hacer nada, lo tratare como siempre”
Llevaba tiempo tratando a Shin Tae-oh de esa manera, así que esto debía ser igual. Lo mejor era entregarle el regalo como si nada hubiera pasado y salir de allí.
Y lo que ocurriera después…que lo manejara el jefe de secretaria.
Al final, cuando una situación era incómoda, lo mejor era pasarle el problema a otra persona.
Justo estaba revisando el horario para ver a qué hora regresaría Shin Tae-oh cuando escuchó pasos entrando en la oficina. Sin siquiera mirar hacia allá, Sehyun se puso de pie.
“Bienvenido, director”
Inclinó la cabeza automáticamente al saludar y Shin Tae-oh, que pasaba de largo, se detuvo. Mientras miraba al frente, sumido en pensamientos, lentamente giró el cuerpo hacia él.
En cuanto sus miradas se cruzaron, la mano de Sehyun subió instintivamente hasta la caja.
¿Cómo la vio?
Cuando Sehyun comprendió que Shin Tae-oh se había detenido al notar la caja que había traído de vuelta de parte de Yoo Jinha, estaba a punto de mencionarla primero, pero entonces.
“¿Cómo lo supo?”
“Ah… ¿Perdón?”
Más bien esa era la pregunta que yo quería hacer.
Aun así, por tratarse de su jefe, intentó no cuestionarlo y estaba a punto de explicarle la situación, cuando la siguiente pregunta de Shin Tae-oh lo tomó completamente desprevenido.
“Me refiero a cómo supo que era yo sin siquiera mirarme”
Ante esa pregunta inesperada, Sehyun cerró la boca.
“Bueno… porque vi que entraba…”
“Pero no me miró”
Cierto. No lo había mirado y aun así lo reconoció porque era Shin Tae-oh.
Pero ¿De verdad podía responder eso?
Normalmente habría contestado sin darle importancia, pero ahora dudó un instante. Cuanto más pasaba el tiempo, más intensa se volvía la mirada de Shin Tae-oh y Sehyun, fingiendo normalidad, no podía dejar quietas las manos: apretaba y arañaba con las uñas las esquinas de la caja una y otra vez.
Sin embargo ¿Debería responder así? Normalmente habría contestado cualquier cosa sin darle vueltas, pero ahora dudaba. A medida que pasaba el tiempo, la mirada de Shin Tae-oh parecía volverse más intensa; para fingir que no le afectaba, Sehyun no podía dejar sus manos quietas, hincando las uñas en el borde de la caja y rascándola con nerviosismo.
“Director”
Fue entonces cuando intervino el jefe de secretaria, que venía detrás. Al instante, el entrecejo de Shin Tae-oh se frunció ligeramente. Para mala suerte de Sehyun, como estaba de pie justo frente a él, no pudo evitar notar esa expresión.
***
“Todos los secretarios reconocemos al director con solo escuchar el sonido de sus pasos”
“¿Pueden reconocerlo?”
“Así es. Son demasiado pesados como para no hacerlo”
Ante esa forma de decirlo, tanto Sehyun como los demás secretarios se sobresaltaron ligeramente y empezaron a mirar de reojo.
“Bueno, con ese físico… es lógico que pesen bastante. Algo así como… ¿Un oso caminando?”
El jefe de secretaria explicó la situación en lugar de Sehyun. Ahora que la pregunta de ‘como lo supo’ había perdido sentido,Shin Tae-oh se dio la vuelta como si no tuviera más remedio que dejarlo pasar.
Mientras Shin Tae-oh caminaba delante, el jefe de secretaría que lo seguía de cerca, le guiñó un ojo a Sehyun. Al cruzar miradas con él, Sehyun esbozó una leve sonrisa.
Normalmente, el jefe de secretaría no era alguien que usara palabras como ‘oso’ o bromeara de esa forma. Sehyun se sintió agradecido al darse cuenta de que había hecho ese comentario solo para ayudarlo.
Por gestos como ese, era imposible que no le agradara el jefe de secretaría, Lee Jinho.
“¿Piensa quedarse ahí parado y no entrar?”
“Ya voy”
Ante la voz molesta de Shin Tae-oh, el jefe de secretaría caminó a toda prisa hacia él. Sehyun observó cómo la puerta de la oficina se abría y justo antes de que terminara de cerrarse, volvió a cruzar miradas con Shin Tae-oh, hizo una reverencia profunda. No entendía por qué, habiendo entrado primero, seguía merodeando cerca de la puerta, pero no podía quedarse ahí parado sin reaccionar tras haber hecho contacto visual.
Solo cuando la puerta se cerró por completo, Sehyun sintió que la tensión abandonaba su cuerpo. Bajó la cabeza dejando escapar un suspiro débil y entonces…
Recordó que todavía no le había hablado sobre Yoo Jinha…
“¡Ah!”
Al mirar la caja, se horrorizó al ver que las esquinas habían quedado todas arrugadas y maltratadas. Parece que por culpa de la presión que le provocaba la mirada de Shin Tae-oh, había estado manipulándola inconscientemente.
“Pensaba devolverlo…”
El objeto seguía intacto; solo la caja estaba un poco dañada… ¿Aun así aceptarían el reembolso?
Mientras tanto, dentro de la oficina, Shin Tae-oh cruzó los brazos sin molestarse en ocultar su mal humor. Alternaba la mirada entre Sehyun que seguía afuera y el jefe de secretaria que estaba junto a él.
Aunque ni siquiera lo había mirado para comprobarlo, sabía enseguida que era él, así que Shin Tae-oh había pensado que después de todo, lo conocía muy bien; pero entonces el jefe de secretaría se entrometió y arruinó el momento. Incluso Sehyun era parte del problema.
Porque le había sonreído al jefe de secretaria, pero a él no.
“¿Qué sucede?”
El jefe de secretaría, que estaba abriendo la agenda en su tablet, le preguntó a Shin Tae-oh al ver que aún no se dirigía a su escritorio. Shin Tae-oh observó la expresión de total inocencia de Lee Jinho y dejó escapar su irritación.
“El cuarto no necesita saberlo”
En cuanto Shin Tae-oh regresó a su asiento, Lee Jinho ladeó la cabeza confundido.
“¿Pero qué demonios es ‘el cuarto’?”
Si contaba al presidente Shin Tae-oh, al secretario ejecutivo Ahn Sehyun, al secretario de transporte Moon Hajun y a él mismo. Tras repasar a los cuatro, Lee Jinho se miró las piernas.
“¿Será por orden de estatura?”
***
Ha Minhyuk, Yoo Jinha, Shin Tae-oh, Ha Jinseong, Ha Jinwoong…
Sehyun comenzó a escribir los nombres uno por uno en su diario. Era la segunda vez que hacía esto; la primera fue cuando se convirtió en Ahn Sehyun y tuvo que idear cómo sobrevivir de ahí en adelante.
Había llegado el momento de reflexionar de nuevo.
“¿En qué punto de la obra original me encuentro ahora? ¿Cuándo aparecerá el villano? Y también…”
En realidad, no sería exagerado decir que estaba repasando la obra original precisamente por esta razon.
En realidad, se podría decir que esto era precisamente lo que le recordaba a la obra original.
“¿Cuándo empezarán a cambiar los sentimientos de Shin Tae-oh?”
El título de la obra original era ‘Alfa Dulce, Frío Omega’, una novela BL basada en la temática del omegaverse. Era una historia que en cierto modo resultaba de lo más simple: Ha Minhyuk, un alfa con feromonas dulces y Yoo Jinha, un omega con feromonas frescas, chocaban con sus emociones hasta terminar enamorándose.
Sin embargo, esta novela no era tan tranquila como parecía. Al contrario, mantenía la tensión constante mediante incidentes de gran escala que sacudían la trama. Aunque se gustaron y empezaron a salir desde la primera vez que se vieron, su pacífica vida cotidiana chocó con múltiples obstáculos una y otra vez.
El antagonista, Ha Jinwoong, movía los hilos para crear malentendidos entre los dos (probablemente la pelea de la última vez se debió a esto…), y el principio de la historia se centraba en cómo Shin Tae-oh mostraba su interés por Yoo Jinha. Justo cuando lograban aclarar esos malentendidos, el antagonista volvía a intervenir una y otra vez; no era sino hasta bien avanzada la historia que ambos lograban confiar el uno en el otro por completo.
“Shin Tae-oh”
Sehyun presionó la punta del bolígrafo firmemente sobre su nombre.
Daba por sentado que lo que Tae-oh sentía por Yoo Jinha iba más allá de la simpatía; era un amor no correspondido. Después de todo, se pasaba el día clamando el nombre de Jinha, comprándole regalos y soñando con un futuro a su lado.
Sin embargo, lo que ahora lo tenía confundido era la duda de si realmente no estaba enamorado de Yoo Jinha.
“Estoy seguro de que le gustaba”
En la novela que él leyó, definitivamente estaba enamorado de Yoo Jinha.
“¿Habrá cambiado el contenido a mitad de camino?”
Es decir ¿Y si la configuración general de la obra original seguía igual, pero algo se había desviado sutilmente? Pero eso también era extraño.
“No hay ninguna razón para que la historia se desvíe”
Si al menos alguien más además de él conociera la obra original, no se sentiría tan frustrado. Por lo que había observado hasta ahora, él era el único que la conocía y Sehyun no había intervenido en absoluto en el flujo de la historia. El hecho de convertirse en el secretario de Shin Tae-oh no era algo que afectara la trama y los personajes principales y secundarios seguían siendo los mismos.
Siendo así, lo lógico era que Shin Tae-oh siguiera enamorado de Yoo Jinha, pero…
“No tengo ni idea de qué está pensando Tae-nyang”
Shin Tae-oh era como un lobo que aprovechaba cualquier pelea entre Yoo Jinha y Ha Minhyuk para acercarse, pero ahora sentía que todo se había enredado.
***
Tras recibir la confirmación de que podía devolver la cafetera, Sehyun fue a casa de Shin Tae-oh y dejó la caja a un lado.
“¿Se estará bañando?”
Se acercó al baño y pegó la oreja a la puerta; se escuchaba el sonido del agua. Al confirmar que se estaba aseando, no quedaba más que esperar.
Sehyun se dio la vuelta y regresó a la sala. Contempló el espacio, que era aún más hermoso que la suite de un hotel. Era impecable, pero no se sentía vacío; en lugar de recargar el ambiente de forma exagerada, se había utilizado el diseño de las paredes para contrarrestar la monotonía.
Aunque Shin Tae-oh tenía una constitución física imponente, poseía un lado sorprendentemente meticuloso. Por mencionar un detalle, había mandado instalar topes de seguridad en las puertas para evitar que los dedos se quedaran atrapados desde que se construyó el edificio. Hoy en día, cualquier apartamento de nueva construcción los incluía, pero el hecho de que Shin Tae-oh los hubiera implementado ya desde hacía varios años marcaba una clara diferencia.
Se decía que el valor de la marca de sus apartamentos había subido desde que él asumió la presidencia y probablemente detalles como ese eran la razón.
“Debería aplicar esa misma atención con Yoo Jinha”
En lugar de inventar excusas extrañas… Si lleva tres años dando palos de ciego ¿No va siendo hora de que se dé cuenta de algo? Es exasperante lo lento que es para captar las cosas donde menos debería.
“Es tan despistado para las cosas importantes”
Chasqueando la lengua con frustración, Sehyun caminó hacia el pasillo y observó los cuadros colgados en la pared.
“Este lo compramos cuando fuimos juntos… Este lo consiguió el jefe de secretaría viajando hasta Estados Unidos… Y este otro…”
Recorrió con la mirada ese sector de la pared que nunca había estado vacío durante todo el tiempo que llevaba frecuentando la casa de Shin Tae-oh. En esta casa, solo en ese punto específico, aunque se cambiara el cuadro, la ubicación jamás variaba.
Eso significaba que el lugar donde colgaba el cuadro era más importante que la obra en sí.
“Detrás de esto está la caja fuerte”
Era un secreto de Shin Tae-oh que conocía aunque nadie se lo hubiera dicho. Un almacén de tesoros especial que solo alguien como él podría haber creado perforando la pared. Aunque nunca la había visto abierta ni conocía su interior, sabía perfectamente qué había dentro.
“¿Qué está haciendo?”
Justo en el momento en que intentaba recordar qué era lo que había dentro de la caja fuerte, Shin Tae-oh le habló. Sehyun no estaba seguro de si Tae-oh se había bañado rápido o si él mismo había perdido la noción del tiempo de tanto contemplar el lugar… Sea como sea, Sehyun se dio la vuelta con una expresión serena.
“Estaba admirando la obra por un momento”
“¿Ah, sí? El jefe de secretaría me dijo que invirtió una gran suma de dinero en esa pieza. Veo que le gustan los girasoles”
Al darse cuenta de que se refería al cuadro colgado justo donde se encontraba la caja fuerte, Sehyun asintió con la cabeza.
“Sí, me gustan”
“Ya veo. Por cierto ¿Sabía que se dice que los girasoles atraen la fortuna?”
“No lo sabía”
Asimilando este nuevo dato, Sehyun caminó hacia el interior de la sala.
“El señor Yoo Jinha…”
Mientras la voz de Sehyun se desvanecía de fondo explicando el motivo de su visita, Shin Tae-oh lanzó una mirada de reojo hacia atrás.
Hacia la obra que retrataba… unos narcisos amarillos.
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