Capítulo 24

Las heridas de su espalda aún no habían sanado del todo. Jing Feirong yacía postrado en la cama. La habitación estaba envuelta en penumbra, iluminada solo por la luz de la luna que se filtraba por la ventana. Las sombras irregulares de los árboles se balanceaban entre las cortinas de la cama, mientras soplaba una fresca brisa vespertina.

Chu Yanchuan entró en la habitación y se quitó la túnica junto a la cama. Tan pronto como se acostó, Jing Feirong le rodeó la cintura con los brazos y enterró la cabeza en su pecho. Mientras Jing Feirong yacía pegado al pecho de su Majestad, Chu Yanchuan le acariciaba el cabello sin decir nada.

“¿Su Majestad me trajo esa bolsa de melocotón blanco confitado?”

Al despertar, Jing Feirong descubrió una bolsa de fruta confitada junto a su cama. Pensó que se había equivocado, pero entonces se dio cuenta de que Chu Yanchuan debía haberlo visitado mientras estaba inconsciente. Lo que creía que era un sueño era real, su Majestad había curado sus heridas, le había ofrecido agua y lo había besado.

“Sí” respondió Chu Yanchuan.

Jing Feirong murmuró en voz baja “A mi papá también le gustaba el melocotón blanco confitado.”

Chu Yanchuan parpadeó lentamente. “Mm”

“¿Cuándo se conocieron su Majestad y mi papá?”  

“Nos conocimos antes de que se formaran los cielos y la tierra, juntos soportamos el Gran Caos. Cuando se creó el mundo, nos enfrentamos a la Tribulación Celestial. Fue Linyun quien me salvó, ayudándome a manifestar una forma física” dijo Chu Yanchuan lentamente. “Más tarde, él, yo y los demás dioses juntos vencimos a los demonios, dimos paso a una nueva era y establecimos el Sello Demoniaco”

En aquellos días, no eran más que un árbol y un fénix, el ave sagrada que habitaba junto al árbol sagrado, compañeros durante diez mil años. El mundo yacía envuelto en una oscuridad primordial, desprovisto de luz y color, hasta que un día brotó un resplandor plateado, como una gran espada que atravesaba el vacío. Comenzó el Dao Celestial, las llamas encendieron las nubes y los truenos rugieron sin cesar. El fénix sagrado extendió sus alas y se lanzó hacia la grieta celestial en medio del infierno ardiente, mientras los rayos golpeaban uno tras otro la cima principal del monte Shuliang, estrellándose contra el árbol sagrado.

Las ramas y las hojas cayeron, El espíritu del árbol sagrado estaba a punto de destruirse. El fénix sagrado batió sus alas primero, renaciendo desde las llamas celestiales, sobreviviendo a la tribulación celestial. Luego se abalanzó, usando su cuerpo como escudo para bloquear el último rayo celestial para el árbol sagrado. El rayo atravesó el cuerpo del fénix, golpeando el alma del árbol sagrado. El fénix sagrado plegó sus alas y se transformó en forma humana. Una corriente de energía espiritual fluyó desde sus dedos, y la vertió en el árbol sagrado. Yu Liyun sostuvo la mano que se extendía hacia arriba, sacando a Chu Yanchuan de su forma original. Sus largos cabellos y túnicas se enredaron y revolotearon en medio de las llamas atronadoras. Tras un momento de silencioso entendimiento, se elevaron juntos hacia los cielos, uniéndose a los dioses en la creación del mundo.

Jing Feirong no dijo nada y abrazó con fuerza la cintura de Chu Yanchuan. Su Majestad y su padre se conocían desde hacía mucho tiempo y habían compartido pruebas y tribulaciones juntos. Ahora, su querido amigo había fallecido y Chu Yancuan había permanecido de guardia día y noche durante más de siete mil años en el mismo lugar donde había caído su amigo. Esas escenas se repetían sin cesar en su mente ¿No era eso una forma de tormento?

“Majestad” Tras un largo silencio, Jing Feirong habló en voz baja “Ahora soy mayor y tengo la capacidad de rescatar a mi papá. No debe seguir más triste”

“Creo que su Alteza tiene esa capacidad, pero no deseo que su Alteza sufra ningún daño” respondió Chu Yanchuan

Acarició la espalda de Jing Feirong. Después de proponerle el divorcio ese día, Chu Yanchuan esperaba que Jing Feirong se sintiera avergonzado y enfadado, que se enfureciera; pero no, Jing Feirong no descargó ni la más mínima ira sobre él, simplemente abandonó el dormitorio sin decir una palabra. Chu Yanchuan no había previsto que fuera directamente a enfrentarse al Emperador Celestial ni había previsto que Jing Feirong fuera condenado a quinientos latigazos por mencionar a Yu Linyun.

Jing Feirong levantó la cabeza, contempló la luz de la luna y preguntó “Si yo resultara herido ¿Su Majestad se entristecería?”

Chi Tuo volvió con forma humana. Si llegaba el momento de aniquilarlo por completo, Jing Feirong había decidido sacrificar todo su cultivo con tal de rescatar el alma y el espíritu de su papá.

“Si” Chu Yanchuan lo miró y respondió.  

“Entonces tendré cuidado, para no hacerme daño y no causar más dolor a su Majestad.”  

Tras pronunciar estas palabras, Jing Feirong se inclinó y besó los labios de Chu Yanchuan. Chu Yanchuan levantó la mano para acariciar su rostro y tras un instante, le devolvió el beso con uno más prolongado.

Ninguno de ellos mencionó al Emperador Celestial. Hacía muchos años, Chu Yanchuan había cortado toda relación con él, mientras que Jing Feirong, tras ser testigo de innumerables acontecimientos finalmente se había dado cuenta de que el poder es el poder y el Dao es el Dao, nunca pueden estar en equilibrio.

Sabía que el Emperador Celestial tenía sus razones, sus circunstancias inevitables y que había vivido en un remordimiento y arrepentimiento infinitos. Desde que Jing Feirong tenía memoria, su padre, el Soberano de los Seis Reinos, el lider del Clan del Dragon Celestial, siempre había vestido túnicas bordadas con patrones de fénix.

Pero una vez tomada una decisión, hay que asumir las consecuencias.

Cuando Jing Feirong abrió los ojos, instintivamente miró hacia un lado, su Majestad seguía allí.

Se quitó el chupete. Chu Yanchuan parecía no haberse despertado aún. Jing Feirong se levantó silenciosamente de la cama, fue a buscar papel y pincel al estudio y volvió junto a la cama. Acercó un taburete bajo, extendió el papel y comenzó a dibujar el rostro dormido de su Majestad.

Una vez terminado el boceto, lo examinó y lo encontró horrible, no solo era muy diferente del modelo, en realidad no tenía ninguna relación.

Jing Feirong guardó malhumorado el papel y los pinceles, a punto de levantarse, cuando Chu Yanchuan abrió de repente los ojos, giró la cabeza hacia él y dijo “Alteza ¿Me enseña el dibujo?”

“…” Jing Feirong escondió el dibujo en su espalda bastante avergonzado “No es muy bueno. Le enseñaré a su Majestad cuando haya pintado algo decente”

Chu Yanchuan se incorporó lentamente, bajó de la cama y se acercó a Jing Feirong. Temiendo que pudiera arrebatarle el papel, Jing Feirong se puso inmediatamente en guardia. Para su sorpresa, Chu Yanchuan se limitó a acariciarle la cara con las manos y a inclinar la cabeza para besarle la comisura de los labios.

Cada vez que su Majestad tomaba la iniciativa, Jing Feirong sentía como si le hubieran dado un golpe directo. Sus orejas y mejillas se sonrojaron al instante, y sus ojos almendrados se abrieron con sorpresa. Chu Yancuan le acarició la mejilla, mirándole a los ojos mientras murmuraba suavemente “Ya que es un retrato mío, déjame verlo ¿Si?”

El pequeño dragón se sintió nervioso y entregó obedientemente el dibujo, que era bastante horrible. Chu Yanchuan lo desplegó, lo estudió durante un momento y luego comentó “Es bastante horrible, pero me gusta”

Con una bofetada y miel untada en la cara, Jing Feirong no sabía si reír o llorar. Al final, prevaleció la alegría; aunque el dibujo era horrible, a su Majestad le encantaba precisamente porque lo había dibujado él.

Si redondeamos un poco, si a su Majestad le gusta mi dibujo entonces significa que ¡Le gusto yo!” 

Jing Feirong levantó a Chu Yanchuan y caminó unos pasos hasta la cama, lo recostó y se apoyó encima de él. Justo cuando estaba a punto de besarlo, Chu Yanchuan levantó una mano para taparle la boca y dijo “Alteza, se está haciendo tarde. Es hora de patrullar el Reino de los Demonios”

Aunque una belleza yacía a su lado, no debía descuidar sus obligaciones. Jing Feirong asintió con la cabeza, besó a Chu Yanchuan en la mejilla y tras dudar un momento dijo “Su Majestad, le ruego que se quede un poco más ¿No le gustaría quedarse aquí un poco más?”

No esperaba que accediera, pero su corazón anhelaba la compañía de su Majestad. Así que, armándose de valor, pronunció estas palabras.

“Muy bien” El consentimiento de Chu Yanchuan fue rápido y decisivo “Alteza, sal temprano y regresa temprano, te esperaré”

Jing Feirong se detuvo un momento, luego se levantó inmediatamente, se cambió de ropa y se marchó ¡volverá pronto, hay que salir temprano para regresar temprano, aprovechando cada momento para partir rápidamente!

Después de que el hombre se marchara, Chu Yanchuan se puso su túnica exterior, enrolló el retrato y se dirigió al estudio para buscar un tubo de pintura. Accidentalmente volcó un tubo más grande, pesado y sólido, cuyo contenido desconocía. Levantó la tapa y sacó una pila de papeles.

Tenía ante sí docenas de papeles cubiertos de caracteres desordenados y garabateados apresuradamente de diferentes tamaños. Estaban claramente escritos de forma distraída y en esos papeles, densamente poblados y llenando cada centímetro, estaba escrito el mismo nombre una y otra vez:

Chu Yanchuan, Chu Yanchuan, Chu Yanchuan, Chu Yanchuan…

Cada nombre estaba garabateado torcidamente, como los pensamientos inquietos pero sinceros del quinto príncipe, escritos trazo a trazo sobre el papel, y luego cuidadosamente enrollados y guardados en un tubo para pinturas para no volver a ver la luz del día. 

Chu Yanchuan levantó inconscientemente la mirada hacia la ventana. Durante el período en que se había marchado sin previo aviso para recluirse, Jing Feirong probablemente se había sentado en el estudio así todos los días, perdido en sus pensamientos llenando papel tras papel.

Siempre se había dirigido a Chu Yanchuan únicamente como “Su Majestad” pero en su corazón, hacía tiempo que murmuraba su nombre innumerables veces con el tono más afectuoso y coqueto.

Cuando sus dedos rozaron los caracteres negros como el azabache, sintió como si estuviera tocando el corazón palpitante de Jing Feirong. La muñeca de Chu Yanchuan tembló ligeramente, con la mirada fija en el papel, incapaz de apartarla ni un centímetro.

「Es solo un perro que espera a que vuelvas a casa. Cuando el sol se vuelve intenso, busca refugio bajo los aleros; cuando le pilla la lluvia, se sacude el agua del pelaje. Cada día hace lo que debe, come y duerme como de costumbre, pero cada momento que está despierto lo pasa pensando en ti. Cuando sus pensamientos se dirigen hacia ti, escribe tu nombre con la pata. Cada vez que piensa en ti, escribe un nombre. La escritura es torpe, pero el sentimiento es verdadero.」

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