Capítulo 23
Era como un gran sueño y Jing Feirong no quería abrir los ojos. Parecía haber caído en una vasta extensión de agua, donde las corrientes se agitaban y lo envolvían, sumergiéndolo en un profundo sueño. Jing Feirong sintió que algo dentro de su cuerpo parecía estar derramándose, tal vez su cultivo o su energia espiritual, o incluso cosas más vitales como la esencia de su alma. Sin embargo, lo único que sentía era agotamiento, un cansancio tan profundo que no podía reunir las fuerzas para reaccionar.
”Feirong”
Jing Feirong volvió en sí.
”Feirong”
Era la voz de Yu Linyun, nítida y fría. Una sensación de frío parecía recorrer la mente de Jing Feirong antes de abrir los ojos. La oscuridad que lo rodeaba seguía intacta, pero vio claramente una mano que atravesaba la penumbra para agarrarle la muñeca.
Jing Feirong ya había visto esa mano antes, la que atravesó el pecho del Emperador Celestial hace más de siete mil años, casi aplastando su alma y que más tarde le secó las lágrimas y le curó las heridas.
Su visión se aclaró de repente. Jing Feirong fue arrastrado a través de la oscuridad de vuelta a la realidad. Una nube de energía demoníaca oscura se movía alrededor de su pecho, absorbiendo el alma del dragón. Con el sello a su alcance, Jing Feirong golpeó el centro del sello. La energía demoníaca se dispersó instantáneamente. El sello tembló, haciendo que todo el Pantano Marchito se estremeciera ligeramente.
Al girar, Jing Feirong vio a Chu Yanchuan detrás de él.
Chu Yanchuan agarró la muñeca de Jing Feirong y lo atrajo hacia él. Abrazándolo con fuerza, retrocedieron juntos lejos del sello. Con un gesto, cerró la barrera y luego presionando su mano contra la nuca de Jing Feirong, canalizó energía espiritual hacia él. Temiendo que Jing Feirong aún estuviera atrapado dentro de la ilusión, lo llamó con voz profunda ”Alteza”
Jing Feirong giró su cabeza para mirarlo y tras un momento, apoyó la barbilla en el hombro de Chu Yanchuan. ”Me siento un poco mareado” murmuró.
A decir verdad, ya estaba despierto. Sin embargo, al ver a Chu Yanchuan no pudo resistirse a apoyarse en él un rato, preguntándose si su Majestad lo odiaba.
Su papá se había sacrificado por él, mientras que el Emperador Celestial los había casado para estabilizar el Sello Demoníaco. Jing Feirong sabía que Chu Yanchuan nunca perdonaría al Emperador Celestial, pero no podía comprender los verdaderos sentimientos de Chu Yanchuan hacia él.
Después de todo, debería importarle. Se trataba del hijo menor, intercambiado por la vida de un viejo amigo, y el próximo guardián del Pantano Marchito, pero en cuanto al amor… Jing Feirong inhaló el fresco aroma del cuello de Chu Yanchuan y soltó una risa burlona. ¿Cómo podría gustarle a su Majestad?
Había sido demasiado tonto, se había dejado engañar con demasiada facilidad y había terminado en una situación bastante indigna. No podía permitirse seguir así.
Chu Yanchuan acarició suavemente la nuca de Jing Feirong. ”El reino ilusorio es traicionero, las heridas de su Alteza aún no han sanado. No debería haber venido”
”Pero ninguno de ustedes… me lo dijo” respondió Jing Feirong con una sonrisa amarga. ”No tuve más remedio que correr el riesgo”
Se enderezó lentamente, retirándose del abrazo de Chu Yanchuan. Dio un paso atrás y levantó la cabeza una vez más, con la mirada ahora clara y serena, una expresión extraña de ver. Chu Yanchuan lo observó durante un largo momento antes de decir finalmente ”Me alegro de que su Alteza este ileso”
”Pero también debo saber otras cosas” Jing Feirong giró ligeramente la cabeza, evitando el contacto visual directo y dijo ”Debo saber si el Emperador Celestial aprobó que tuviera el símbolo simplemente para proteger el }pantano Marchito o si tiene intención de hacer algo con el Sello Demoníaco”
Chu Yanchuan respondió ”El Emperador Celestial ha decidido que dentro de dos meses, mientras los fenómenos celestiales sean inusuales, el Sello Demoníaco se reforzará de nuevo cortando por completo la conexión entre Chi Tuo y el Reino de los Demonios”
Jing Feirong permaneció en silencio, su instinto le decía que este asunto no era tan simple.
Efectivamente, Chu Yanchuan continuó ”Sin embargo, el Rey del Inframundo, el Primer Príncipe y yo tenemos la intención de romper el sello y liberar a Chi Tuo”
Yu Cang y Jing Feize habían sido testigos de la muerte de Yu Linyun durante la ceremonia para estabilizar el sello, por lo que probablemente deseaban más que nadie la erradicación completa de Chi Tuo, en lugar de reprimirlo año tras año.
Jing Feirong no mostró ni la más mínima sorpresa, limitándose a afirmar ”Chi Tuo ha tomado forma; su poder demoníaco es incalculable. Si se desata, el más mínimo paso en falso podría afectar los Seis Reinos. Nuestras posibilidades de éxito son demasiado escasas”
Chu Yanchuan asintió ”Solo estamos apostando.”
Jing Feirong lo miró fijamente «¿Desde cuándo ha recurrido su Majestad, una Deidad Suprema, a utilizar las vidas de la gente como una apuesta?”
«Su Alteza lo presenció en la ilusión. La mitad de su vena de dragón ya había caído en el sello antes de que fuera cortada y pudiera salvarse» explicó Chu Yanchuan lentamente. «Más tarde, Linyun murió dentro del sello. Sin embargo, Yu Cang extinguió la Ardiente Llama Divina antes de que el alma del Fénix Sagrado se consumiera por completo, entonces sacrificé mi cultivo para sellarla dentro del sello. Por lo tanto…»
Chu Yanchuan hizo una pausa antes de continuar «Por lo tanto, a esa media vena de dragón se aferra un alma y un espíritu, pertenecientes a Linyun»
Jing Feirong abrió los ojos con incredulidad; recordó la tenue luz azul que había vislumbrado a través de sus ojos llenos de lágrimas al entrar en la barrera sellada, y el sonido de la voz Yu Linyun llamándolo por su nombre mientras descendía al caos.
Su pecho se tensó por un momento antes de que su corazón comenzara a latir con fuerza. Cuando abrió la boca, su voz sonó ronca: «Papá, está…”
Chu Yanchuan asintió suavemente. «Su Alteza es el único descendiente del Dragón Místico, posee la mitad de una vena de dragón cuyo poder no conoce límites. Puede sobrevivir en el sello durante diez mil años, con el alma y el espíritu de Linyun ligados a ella y permanecer a salvo hasta ahora”
Sus dedos temblaban incontrolablemente. Tras un largo momento, Jing Feirong preguntó «¿Padre lo sabe?»
Chu Yanchuan negó con la cabeza.
«¿Cuándo lo descubrió su Majestad?»
«Hace seis mil años, lo descubrí por casualidad mientras inspeccionaba la barrera del sello.»
Seis mil años… Jing Feirong no podía comprender cómo se sentía Chu Yanchuan que año tras año, dedicaba su cultivo a mantener el sello dentro del cual yacían aprisionados el alma y el espíritu de su querido amigo. Del mismo modo que Jing Feirong no podía saber qué pensamientos ocupaban la mente de Chu Yanchuan durante aquellos días y noches solitarias, de pie más allá de la frontera del Pantano Marchito contemplando el sello.
Tanto sufrimiento, tanto dolor, tanta culpa e impotencia… ¿Cómo pudo Chu Yanchuan soportarlo todo?
Jing Feirong levantó la mano para cubrirse los ojos, tenía la palma húmeda y cálida. Oyó a Chu Yanchuan preguntarle qué le pasaba, si se encontraba mal… Él solo negó con la cabeza, incapaz de hablar.
Tras un largo silencio, Jing Feirong declaró de repente «No me divorciaré de ti.»
Chu Yanchuan se quedó aturdido. Jing Feirong bajó la mano, con las pestañas húmedas por las lágrimas y con voz temblorosa, repitió «Me niego a aceptar el divorcio»
Una vez que las lágrimas comenzaron a fluir, no pudieron detenerse. Jing Feirong nunca le preguntaría a Chu Yanchuan sobre a quién le recaería la reacción violenta del símbolo, porque ya sabía la respuesta. Después de que Chu Yanchuan interviniera para sacarlo de la barrera del sello, volvió a cerrar la barrera con un gesto de su mano y Jing Feirong había visto claramente que el símbolo permanecía impreso en la palma de Chu Yanchuan, no de un color azul oscuro, sino de un aterrador carmesí.
Chu Yanchuan nunca lo había engañado «No deseo que su Alteza sufra ningún daño. Si existe algún medio para protegerle por completo, no escatimaré esfuerzos»
Esto era cierto hace siete mil años y sigue siéndolo hoy en día.
Aunque su matrimonio fuera una farsa, aunque Chu Yanchuan no sintiera nada por él, Jing Feirong estaba completamente seguro; estaba destinado a enamorarse de Chu Yanchuan. Chu Yanchuan era su camino. Por mucho que intentara evadirlo o resistirse, inevitablemente caería en este engaño, cometería esta locura y lo haría voluntariamente sin arrepentirse.
«No me divorciarme de ti» Jing Feirong repitió estas palabras por tercera vez, secándose los ojos sin éxito, ya que las lágrimas seguían rodando por sus mejillas. Llorando, declaró «Juntos rescataremos el alma de mi papá y destruiremos por completo a Chi Tuo. Una vez que todo esté resuelto, tanto si le guste o no a su Majestad, deberá permanecer a mi lado. Nos casamos en una gran ceremonia. Mientras yo no acepte este divorcio, tú seguirás siendo para siempre mi compañero divino.»
De hecho, se casaron con una gran ceremonia, aunque el día de la boda Jing Feirong se enfadó y se negó a aparecer en la procesión nupcial, por lo que nunca compartieron la copa de vino ceremonial.
Chu Yanchuan miró a Jing Feirong, extendió la mano y le secó las lágrimas del rostro con los dedos. Luego levantó ligeramente la cabeza y besó suavemente los labios de Jing Feirong.
Las lágrimas de Jing Feirong fluían con más intensidad, abrazo a Chu Yanchuan hundiendo el rostro en el hombro de su Majestad y llorando desconsoladamente.
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