Capítulo 31

Cuando Yu Linyun llegó al estudio, Jing Feirong ya estaba llorando inconsolablemente, por un lado embargado de una dicha desbordante y por el otro, colapsado por el desconsuelo. Había esperado tanto tiempo y al fin su Majestad había resucitado, lo cual era maravilloso; pero su Majestad lo había olvidado por completo ¿Qué se suponía que debía hacer ahora?

Chu Yanchuan estaba sentado en el sillón y Jing Feirong yacía desplomado a sus pies, apoyando la cabeza sobre sus rodillas mientras sollozaba amargamente. Jing Feize y los demás tampoco intentaron consolarlo; su quinto hermano había reprimido demasiado dolor durante mucho tiempo, así que era mejor dejarlo desahogarse de una sola vez. Además, que la persona que tanto amabas y anhelabas te olvidara por completo… era, en verdad, algo profundamente desgarrador.

“Yanchuan” Después de casi ocho mil años sin verse, Yu Linyun lo miró. Aunque sabía que había perdido todos sus recuerdos, no pudo evitar preguntar “¿Me recuerdas?”

Chu Yanchuan negó con la cabeza. Tras una breve pausa, dijo “Pero siento que me resultas muy familiar”

“¡Buaaa…!” Jing Feirong lloró de manera aún más desconsolada. Su Majestad tenía cierto recuerdo de Yu Linyun, pero no podía acordarse de él en lo más mínimo ¡Eso era demasiado desgarrador! 

Como Chu Yanchuan acababa de resucitar, su espiritu primordial y su alma aún estaban algo inestables, por lo que Jing Feize acondicionó una habitación para que descansara y se recuperara primero. Jing Feirong y Yu Linyun se quedaron de pie en el corredor fuera de la habitación; Jing Feirong estaba deshecho por la tristeza, no podía parar de sollozar y lloraba a tal punto de tener hipo, limpiándose las lágrimas sin cesar mientras no dejaba de mirar hacia la puerta de la habitación, por temor a que su Majestad volviera a desaparecer.

Yu Linyun le dio unas palmaditas en el hombro “Ya está, no llores más. No dejes que Yanchuan piense que lo único que sabes hacer es llorar”

Entre sollozos, Jing Feirong respondió “Es que… eso es justamente lo único que sé hacer…”

Yu Linyun lo observó y sonrió levemente. Luego preguntó “¿Qué piensas hacer ahora?”

“Dentro de unos días… llevaré a Su Majestad de regreso a la montaña Yunzi…” respondió Jing Feirong entre sollozos “Ese siempre fue el lugar donde vivió. Me quedaré allí con él… y no iré a ningún otro sitio”

“Mhm. Yanchuan acaba de despertar y no recuerda nada, es natural que te quedes a su lado sin separarte de él ni un solo instante”

“Papa…”

Jing Feirong volvió a secarse las lágrimas. Haciendo un esfuerzo por controlar los sollozos, preguntó con la voz ronca “¿Cómo… cómo logró resucitar su Majestad?”

Yu Linyun le contó todo tal y como había ocurrido. Después de escucharlo, Jing Feirong permaneció callado durante mucho tiempo.

Finalmente dijo “Gracias, papa”

“Ve a darle las gracias al Emperador Celestial” Yu Linyun sonrió ligeramente “Ya no recuerdo los acontecimientos del pasado. Dejemos que todo eso quede atrás, pero que Yanchuan haya podido despertar de nuevo… es mérito del Emperador Celestial”

No solo debía agradecerle al Emperador Celestial, sino que Yu Linyun también quería preguntarle cómo se le había ocurrido hacer algo semejante como casar a su mejor amigo con su hijo menor. 

“Entonces, papá… ¿Piensas reconciliarte con padre?”

 

Yu Linyun respondió con calma “Como ya no recuerdo nada, entre él y yo ya no existe ningún vínculo. No hay necesidad de volver a tener relación alguna”

Jing Feirong asintió “Mhm. Papá puede hacer lo que desee”

“Quiero llevarme a Yanchuan conmigo y cuidar de él yo solo” dijo Yu Linyun.

Jing Feirong, con la nariz goteando, gritó de inmediato con la voz quebrada “¡Eso sí que no!”

 

Tras conseguir con gran dificultad resistir hasta el amanecer, Jing Feirong llamó con cuidado a la puerta y preguntó “Majestad… ¿Ya despertó?”

“Sí”

“¿Puedo entrar?”

“Sí”

Jing Feirong abrió la puerta y entró. La ventana junto a la cama estaba abierta y la brisa matutina mecía las cortinas de gasa. Jing Feirong corrió a cerrar la ventana y dijo “Hace demasiado frío, se va a resfriar”

Chu Yanchuan estaba sentado en la cama arropado con la manta, aún sin cambiarse de ropa, mirando fijamente a Jing Feirong. Jing Feirong se armó de valor para sostenerle la mirada; aunque solo mirarlo ya le daban ganas de llorar. Caminó hacia el borde de la cama, se sentó despacio y preguntó “Su Majestad ¿Siente alguna molestia en algún lugar?

Chu Yanchuan negó con la cabeza, manteniendo la mirada fija en él. 

Jing Feirong se sintió bastante avergonzado, se acercó un poco más y preguntó “Su Majestad ¿Ha recordado aunque sea un poquito sobre mí?”

Su Majestad volvió a negar con la cabeza.

Jing Feirong preguntó de nuevo “Su Majestad ¿Puedo abrazarlo?”

Esta vez, Chu Yanchuan vaciló un instante. Luego asintió.

Jing Feirong extendió los brazos y lentamente, abrazó a Chu Yanchuan, envolviéndolo poco a poco entre ellos. Extrañaba a esta persona. Extrañaba su cuerpo. Extrañaba su aroma. Lo había extrañado durante demasiado tiempo…

Sintió que la nariz le escocía y las lágrimas volvieron a caer.

“Su Majestad… acaríceme la cabeza, por favor. Lo he extrañado tanto…”

Todos estos años, cada vez que soñaba con usted, siempre me acariciaba la cabeza. Ahora, hágalo una vez más.

Chu Yanchuan no dijo nada. Levantó la mano y le acarició suavemente la cabeza, después preguntó “¿Por qué me extrañas? ¿Eres mi hijo?”

Jing Feirong levantó la cabeza, con lágrimas aún colgando de su barbilla 

“……”

Chu Yanchuan lo contempló, como intentando buscar algún rasgo de sí mismo en su rostro e inclinó la cabeza antes de volver a preguntar con prudencia “¿Acaso eres… mi nieto?” 

“Yo…” Jing Feirong se aguantó las ganas durante un buen rato, pero al final no pudo contenerse y soltó “¡Soy tu esposo!”

Chu Yanchuan pareció un tanto sorprendido “¿Eso tiene sentido?”

“¡Cómo no va a tener sentido!” Al ver cuestionada su condición de esposo legítimo, Jing Feirong se alteró “¡¿Cómo es posible que su Majestad no me crea?!”

“¿Cuántos años tienes?” le preguntó Chu Yanchuan.

Jing Feirong contestó confundido “Casi ocho mil años…”

“¿Y yo?”

Jing Feirong respondió desconcertado “Decenas de miles de años…”

Chu Yanchuan se quedó en silencio y lo miró con una expresión que parecía decir: Ves, con semejante diferencia de edad, si dices que eres mi esposo ¿Quién podría creerte?

“¡No se puede juzgar solo por la edad!” Jing Feirong se apresuró a defenderse “¡Nuestra acta de matrimonio todavía está en la Corte Celestial, está todo escrito ahí! En aquel entonces, su Majestad tenía el espiritu primordial inestable y yo te infundia energía espiritual de dragón. Fuimos juntos al mundo mortal para celebrar el Festival de las Linternas y soltar linternas de agua. Su Majestad sabía que me gustaban los confites de melocotón blanco y a menudo me los traías… Esa linterna y los confites están guardados en el estudio de mi hermano mayor, iré a traértelos ahora mismo para que los veas…”

Mientras hablaba, estaba a punto de levantarse, pero Chu Yanchuan lo sujetó de la mano “Está bien, te creo” Su tono era como si estuviera mimando a un niño pequeño. Jing Feirong lo miró con los ojos enrojecidos.

“Te has enojado” dijo Chu Yanchuan.

“No”

Jing Feirong volvió a abrazarlo y murmuró con voz apagada

“¿Cómo podría enfadarme con usted?”

Solo me da un poco de lástima que lo hayas olvidado todo y ni siquiera sepas cuánto te amo.

Mientras lo abrazaba, Jing Feirong olfateó la fría fragancia que emanaba del cuerpo de Chu Yanchuan y sintió un deseo incontenible; empezó a sentirse inquieto, se frotó suavemente contra su cuello para luego ir avanzando poco a poco, besándole la mandíbula y después la mejilla. Chu Yanchuan no se resistió en absoluto, solo se limitó a mirarlo fijamente. Cierto dragón, tomándose más atribuciones, comenzó a besar las comisuras de los labios de su Majestad, lamiendo su labio y dándole un leve mordisco; justo cuando estaba a punto de persuadir a su Majestad para que abriera la boca, de pronto alguien llamó a la puerta.

“Su Majestad ¿Está despierto?”

Jing Feirong se incorporó de golpe y con el rostro completamente rojo, cruzó la mirada con Chu Yanchuan. Chu Yanchuan dijo “Estoy despierto, adelante”

La puerta se abrió de inmediato, un grupo de personas entró a la habitación; se trataba del papa de Jing Feirong junto con sus cuatro hermanos y hermanas.

“Me preguntaba por qué no había rastro de Feirong desde muy temprano” dijo Jing Feize entre risas “Ya imaginaba que estaría aquí con Su Majestad”

Jing Feiyan preguntó distraídamente “¿Qué hacías molestando a su Majestad tan temprano?” 

Chu Yanchuan respondió con absoluta serenidad “Hace un momento me estaba besando”

Todos quedaron en silencio.

“……”

Con el rostro ardiendo de rubor hasta el cuello, Jing Feirong se levantó rápidamente y salió corriendo a tropezones.

¡Cielos! ¡Solo le dio un beso a su propia esposa! ¡¿Por qué tenía que pasar por una vergüenza tan grande?!

 

Tras acompañar a su Majestad durante unos días en la Montaña Duanyi, donde ya habían contemplado las flores silvestres del bosque, cruzado el río al pie de la montaña, probado los manjares del mundo mortal y compartido tiempo con las personas que debía conocer, Jing Feirong, entre mimos y persuasiones le pidió a su Majestad que regresara con él a la Montaña Yunzi para disfrutar de su mundo de dos.

“Ese es el hogar original de su Majestad” dijo Jing Feirong con seriedad.

“¿Mi antiguo hogar?”

Chu Yanchuan frunció ligeramente el ceño.

“Entonces… ¿cuál fue mi hogar después?”

“Su hogar después, por supuesto ¡Era mi palacio!”

Respondió Jing Feirong sin el menor rastro de vergüenza.

Los dos regresaron juntos al monte Yunzi.

Al poco rato, Jing Feirong recordó que había dejado sus melocotones blancos confitados y la linterna en la montaña Duanyi, así que volvió para recogerlos. Antes de marcharse, pidió a un sirviente divino que acompañara a Su Majestad a recorrer el Palacio Yunzi para familiarizarse con él.

Cuando se iba, Chu Yanchuan permaneció observando su espalda. Al llegar a la entrada del palacio, Jing Feirong giro la cabeza y sus miradas se encontraron. Entonces levantó una mano para despedirse.

“¡Su Majestad, saldré un momento! ¡Volveré enseguida!”

Chu Yanchuan asintió.

El sirviente divino comenzó a mostrarle los distintos edificios.

“Su Majestad, por allí está el dormitorio”

“Ah, de acuerdo”

“Su Majestad, este es el salón principal”

“Ah, ya veo”

“Su Majestad, por aquí está el estudio”

“Ah, entendido”

Al final, Chu Yanchuan preguntó “¿A dónde fue el Quinto Príncipe?”

El sirviente respondió “El Quinto Príncipe regresó al Reino Inmortal a recoger unas cosas. Debería volver pronto ¿Necesita algo, Su Majestad?”

Chu Yanchuan dejó escapar un leve suspiro “No, nada”

“Es solo que… ya lo extraño”

Justo en ese momento, Jing Feirong, que acababa de entrar al estudio llevando en las manos los melocotones blancos confitados y la linterna, se quedó completamente petrificado.

“???!!!”

 

Al caer la tarde, Jing Feirong tomó de la mano a Chu Yanchuan y lo llevó hasta la cima más alta de la montaña Yunzi para contemplar juntos el atardecer. El bosque era profundo y silencioso, el agua del arroyo murmuraba suavemente. Caminaron durante largo rato, uno junto al otro, sin decir nada. Al final, Jing Feirong ya no pudo contenerse más y con el rostro sonrojado, preguntó “Su Majestad… ¿Por qué me mira tanto?”

Desde que despertó, Chu Yanchuan no dejaba de mirarlo fijamente, sin disimular en absoluto, hasta el punto de hacer que Jing Feirong se sintiera avergonzado bajo la mirada de su Majestad.

“El Quinto Príncipe es muy hermoso” respondió Chu Yanchuan.

Al escucharlo, Jing Feirong soltó unas risitas tontas. Se sintió muy avergonzado, pero al mismo tiempo un tanto orgulloso.

Al llegar al borde del precipicio, la luz del atardecer se desplegaba con esplendor y el viento vespertino los recibía de frente. Jing Feirong rodeó con cuidado a Chu Yanchuan y le acomodó el cuello de la tunica,  temiendo que su Majestad pasara frío o se resfriara. Chu Yanchuan lo miró, extendió la mano y volvió a abrirse el cuello de la túnica, incluso más que antes, dejando al descubierto parte de sus clavículas.

“??” Jing Feirong apresuradamente se lo volvió a ajustar “No te expongas al viento, afectará la recuperación de tu espiritu primordial”

Chu Yanchuan se quedó inmóvil y volvió a mirarlo fijamente. Con la mirada esquiva por la timidez, Jing Feirong dijo con cierta torpeza “Su Majestad ¿De verdad soy tan apuesto…?”

“Sí” asintió Chu Yanchuan, extendiendo los brazos para rodear el cuello de Jing Feirong y sin previo aviso, se levantó un poco y lo besó.

Jing Feirong dio dos pasos tambaleantes hacia atrás, casi dando un paso en falso y cayendo por el precipicio; al reaccionar, se apresuró a sujetar a Chu Yanchuan por la cintura. Sus labios permanecieron unidos, rozándose suavemente durante un momento.Jing Feirong tanteó con cautela, rozando apenas con la punta de la lengua, Chu Yanchuan abrió los labios dócilmente mientras acariciaba suavemente la nuca de Jing Feirong. El viento traía consigo el perfume de las flores; Jing Feirong cerró los ojos y sus lágrimas frías, rodaron por sus mejillas.

Chu Yanchuan le acarició las lágrimas del rostro y le preguntó “¿Por qué llora su Alteza?”

Jing Feirong negó con la cabeza, hundió el rostro en su hombro y dijo con voz entrecortada “Solo estoy feliz… Su Majestad, me siento sumamente feliz”

“¿Tan feliz que por eso me estás clavando eso?” preguntó Chu Yanchuan.

“……”

Jing Feirong retrocedió un paso de inmediato. Tenía la cara completamente roja y se apresuró a justificarse “¡Es que cuando uno es joven pasan estas cosas!”

¡Llevaba más de cuatrocientos años sin ver a Su Majestad!

¡El Quinto Príncipe estaba en la flor de la juventud!

¿Qué tenía de raro que reaccionara así?

¡Lo raro habría sido que no reaccionara!

Para su sorpresa, Chu Yanchuan volvió a acercarse un paso y preguntó en voz baja “Entonces… ¿Por qué siempre me esquiva, Su Alteza? ¿No es usted mi esposo?”

Desde aquel día en que besó a Su Majestad y este lo expuso con toda naturalidad delante de los demás, Jing Feirong había quedado traumatizado. Ya no se atrevía a besarlo libremente, solo aprovechaba cuando Chu Yanchuan estaba dormido para darle un beso en la mejilla y con eso era feliz.

Mientras pudiera verlo, era suficiente.

“No lo estoy esquivando. Es solo que su Majestad perdió todos sus recuerdos y temo que piense que me estoy sobrepasando”

Chu Yanchuan “No lo haces. Que tu esposo se sobrepase no se llamaría una ofensa”

Jing Feirong se quedó atónito, su manzana de Adán se movió y preguntó en voz baja “Entonces ¿Como se llama?”

Chu Yanchuan reflexionó seriamente por un momento y dijo “Se llama coqueteo

Apenas pronunció esa palabra, fue arrastrado de inmediato por Jing Feirong al bosque con mucho ‘coqueteo’, acorralado contra el tronco de un árbol con mucho ‘coqueteo’ y luego su boca fue sellada a besos con mucho ‘coqueteo’ hasta que sus ojos terminaron ligeramente enrojecidos. La mano de Jing Feirong se deslizó por la manga de Chu Yanchuan, acariciando la suave piel del interior de su brazo; Chu Yanchuan, jadeando con cierta dificultad, echó la cabeza hacia atrás y Jing Feirong comenzó a besarle y morderle el cuello, dejándole marcas desiguales. Con la parte inferior de sus vientres pegados el uno al otro a Jing Feirong le zumbaba la cabeza, pero aun así intentaba pensar racionalmente, ¿Acaso podemos hacerlo al aire libre? ¿Estará bien así? Hace mucho frío en el bosque ¿Y si su Majestad se resfría? ¿Y si las piedras le molestan la espalda…?

Sin embargo, estos pensamientos volaron muy lejos rápidamente. Jing Feirong le acarició la cintura a su Majestad y comenzó a reflexionar sobre qué postura sería mejor usar dentro de un momento.

“Su Alteza…” murmuró Chu Yanchuan con voz débil.

“¿Mm?” respondió Jing Feirong de manera vaga mientras le mordisqueaba la clavícula.

“Mi espíritu primordial…” la voz de Chu Yanchuan era tan tenue que parecía desvanecerse en el aire “Mi espíritu primordial… no puede resistirlo más…”

Jing Feirong levantó de inmediato la cabeza, sosteniendo la cintura de Chu Yanchuan, mientras usaba su otra mano para tomarle el pulso; por suerte, solo era que su espíritu primordial estaba algo débil, pero su alma aún se mantenía firme.Jing Feirong dejó escapar un profundo suspiro y apoyó la frente sobre el hombro de Chu Yanchuan, sintiendo una profunda angustia. Jamás habría imaginado que el espíritu primordial de Su Majestad estuviera tan frágil que incluso un beso demasiado apasionado pudiera dejarlo exhausto.

“Volvamos” Lo abrazó con cuidado “Regresemos para que pueda descansar bien. Después le transferiré un poco más de energía espiritual”

Pero Chu Yanchuan preguntó “¿Y el Espíritu de dragón?”

“¿Eh?”

“Antes me dijiste que, cuando mi espíritu primordial era inestable, me transferiste tu Espíritu de dragón. ¿Ahora ya no puedes hacerlo?”

“¡No!”

Jing Feirong pensó para sus adentros.

Su Majestad, ahora mismo hasta un beso intenso hace que casi se desmaye. Si de verdad le transfiero mi Espíritu de dragón… me temo que no volverá a levantarse de la cama ¿Y como podré vivir con eso?

Negó la cabeza con todas sus fuerzas.

“No, eso no. Primero recupérese un poco más, lo del Espíritu de dragón puede esperar”

“¿Y si es con la boca?” preguntó Chu Yanchuan.

Jing Feirong se quedó atónito un momento y luego su corazón dio un vuelco; efectivamente era un método bastante sencillo, poco agotador y por el momento era la única opción.

Jamás admitiría que también se sentía enormemente tentado por esa propuesta.

“¿Estará bien eso…?” dijo Jing Feirong lleno de timidez, luciendo como una jovencita inocente que no conoce el mundo.

Chu Yanchuan no dijo nada; alzó la cabeza, le dio un ligero beso en los labios a Jing Feirong y luego se arrodilló sin vacilar. En realidad no es que quisiera el Espíritu de dragón; aunque su espíritu primordial seguía débil, mientras Jing Feirong permaneciera a su lado, no corría ningún peligro. Su Majestad solo temía que el Quinto Príncipe estuviera incómodo por la erecci0n; según había oído, llevaban más de cuatrocientos años sin verse y para un dragón eso era un sufrimiento tanto para el corazón como para el cuerpo.

 

Al subir a la montaña era Jing Feirong quien llevaba de la mano a Chu Yanchuan, pero al bajar fue el su Majestad quien lo llevaba a él. Jing Feirong tenía los ojos rojos y el rostro encendido, sus túnicas estaban algo desordenadas y algunos mechones de cabello caían revueltos sobre su rostro. El dragón estaba completamente cautivado y embelesado, dejando escapar de vez en cuando un par de risitas bobas.

Miraba fijamente el perfil de Chu Yanchuan; contemplaba sus largas pestañas, el puente de su nariz y su boca… Ah, la boca, los labios, la lengua. Justo ahora su Majestad había usado todo eso para ‘forzarlo’ a entregar su Espíritu de dragón; pensar en eso resultaba demasiado vergonzoso para este dragón.

Aquella noche, Jing Feirong se acostó muy feliz en la misma cama que Chu Yanchuan. Los dos conversaron en voz baja durante un rato. De pronto, Jing Feirong recordó que no quería que su Majestad descubriera otra vez la vergonzosa etapa de su etapa oral, así que se contuvo, se contuvo y terminó quedándose dormido. Sin embargo, mientras dormía, acabó delatándose. No dejaba de mover los labios, como si quisiera morder o succionar algo. Llegó incluso a meterse un dedo en la boca y mantenerlo allí un rato, pero no era lo bastante blando. Con gesto descontento, lo escupió otra vez y soltó un pequeño gemido de frustración.

Chu Yanchuan se despertó por el movimiento, lo observó durante unos instantes. Después introdujo uno de sus dedos entre los labios de Jing Feirong. 

Jing Feirong lo envolvió con la boca, lo succionó una vez y otra, pero seguía sin ser suficientemente blando. No quería eso. Giró la cabeza y dejó escapar el dedo de Chu Yanchuan. Su expresión se volvió profundamente abatida. Frunció los labios y estuvo a punto de echarse a llorar. Chu Yanchuan lo despertó enseguida dándole unas suaves palmadas.

“Su Alteza”

“Mmm…”

Jing Feirong abrió los ojos adormilado.

Creyó que a Chu Yanchuan le ocurría algo, así que se incorporó rápidamente, aunque aún tenía un hilo de saliva en la comisura de los labios “¿Qué ocurre? ¿Su Majestad se siente mal en alguna parte?”

Chu Yanchuan negó con la cabeza. Lo tomó suavemente del brazo, volvió a acostarlo frente a él y preguntó “¿Su Alteza estaba buscando algo para comer?”

Al final lo habían descubierto ¡Maldita etapa oral! Jing Feirong respondió entre dientes, con voz apagada “Quería… un chupete…”

Chu Yanchuan le limpió con delicadeza la saliva de la comisura de los labios. Luego preguntó “¿La etapa oral de su Alteza aún no ha terminado?”

“Mhm” Jing Feirong asintió “Porque poco después de nacer… ya no tuve leche que tomar”

“Ya veo, Linyun me contó que también él volvió a la vida hace apenas diez años” Después preguntó “Además de un chupete… ¿Hay alguna otra cosa que pueda sustituirlo?”

La luz de la luna entraba por la ventana, las cortinas se mecían suavemente. Jing Feirong contempló el rostro de Chu Yanchuan y respondió “Antes… Su Majestad también dejaba que tomara de usted”

Aunque solo lo hacía durante sus momentos de intimidad, nunca había pasado una noche entera así, pero ahora que Su Majestad había perdido la memoria quizá podía intentar convencerlo.

Chu Yanchuan, completamente convencido, asintió. Después desató la ropa que llevaba bajo la túnica, dejando al descubierto su pecho desnudo. Alzó la mirada y preguntó “Entonces… ¿Su Alteza quiere ahora?”

Jing Feirong se humedeció los labios. Rodeó la cintura de Chu Yanchuan con los brazos, se acercó lentamente y bajó la cabeza, diciendo con voz ronca “Sí”

Aquel chupete podía quedarse para siempre en la montaña Duanyi. Probablemente ya no volvería a necesitarlo.

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