Capítulo 30

En el estudio de la Corte Celestial, la luz de las velas se mecía suavemente. El Emperador Celestial pasó una página de un memorial. Apenas la había leído unos instantes cuando volvió a dejarlo con delicadeza y desvió la mirada hacia una pluma de fénix colocada en un cilindro de jade azul tallado con un fénix y nubes auspiciosas. Seguía siendo tan espléndida y resplandeciente como siempre, sin haber perdido ni un ápice de su brillo.

Se escuchaba un leve ruido llegó desde el exterior de la ventana. El Emperador Celestial frunció el ceño y giró la cabeza. En el instante en que vio al Venerable Divino vestido de púrpura, toda su cautela y su impaciencia se transformaron en asombro y comprensión. Su corazón comenzó a latir con fuerza. Se levantó de golpe, pero parecía incapaz de sostenerse en pie; tuvo que apoyarse en el borde del escritorio. Permaneció largo rato con los labios entreabiertos y en silencio, hasta que finalmente llamó con voz ronca “Linyun…”

Yu Linyun le lanzó una mirada inexpresiva. Sus pupilas púrpura eran tan frías como indiferentes. No prestó la menor atención a la reacción del Emperador Celestial y simplemente preguntó “¿Dónde está la semilla de bodhi?”

El Emperador Celestial hizo caso omiso de la pregunta. Dio varios pasos apresurados hasta la ventana y contempló atentamente el rostro de Yu Linyun durante largo rato. Como si aún no pudiera creer lo que veía, extendió la mano para tocarle el hombro.

Yu Linyun esquivó el gesto con rapidez, apartándose un paso. Alzó la vista con frialdad y repitió “¿Dónde está la semilla de bodhi?”

“Tú… ¿No me recuerdas?” Parecía una pregunta, pero en realidad no buscaba respuesta. El Emperador Celestial ya conocía el resultado.

“Si te refieres a esos diez mil años de cultivo… sí lo recuerdo” respondió Yu Linyun con indiferencia.

Antes de su resurrección, el alma de Yu Linyun nunca había logrado reunirse por completo. Jing Feize y los demás tampoco encontraban una solución. Fue el Emperador Celestial quien, en secreto, transfirió diez mil años de su propio cultivo a la esfera espiritual, ayudándolos a superar aquel último obstáculo. Solo entonces Yu Linyun pudo renacer con éxito.

El Emperador Celestial negó suavemente con la cabeza y no dijo una sola palabra, solo siguió contemplando el rostro de Yu Linyun. Al ver que no obtenía respuesta, Yu Linyun no insistió. Se dio media vuelta y se dispuso a marcharse. El Emperador Celestial lo sujetó enseguida por la muñeca y dijo apresuradamente.

“La semilla de bodhi está en el Palacio de Yuanshi Tianzun”

“Gracias”

Yu Linyun retiró la mano de su agarre y se marchó sin volver la vista atrás.

El Emperador Celestial permaneció inmóvil junto a la ventana, observando, como si hubiera perdido el alma, la dirección en la que Yu Linyun había desaparecido.Sin moverse durante mucho tiempo.

Jing Feirong acababa de regresar del monte Shuliang cuando encontró a sus hermanos y hermanas reunidos en el estudio, frunciendo el ceño y suspirando. Al preguntarles qué ocurría, descubrió que Yu Linyun había desaparecido desde la noche anterior. Sin embargo, Jing Feirong podía comprenderlo, su papá había perdido la mayor parte de sus recuerdos. Con ellos, también había dejado atrás muchas ataduras , ya no tenía preocupaciones ni vínculos que lo retuvieran. Vivía con mucha más ligereza que antes y eso era algo bueno.

“Seguramente se fue a meditar en algún lugar tranquilo” dijo Jing Feirong “Papa acaba de resucitar. Su espiritu primordial aún no es estable y necesita recuperar poco a poco su energía espiritual”

Jing Feize estaba a punto de responder cuando Jing Feirong añadió.

“Además, apenas despertó se enteró de que Su Majestad había perecido. Es natural que esté triste y quiera permanecer solo durante un tiempo”

Al mencionar a Chu Yanchuan, todos guardaron silencio. En cambio, la expresión de Jing Feirong apenas cambió. Poco después salió del estudio para seguir practicando con la espada.

Ya era de noche cuando Jing Feirong regresó al monte Duanyi con la espada a la espalda. Al levantar la vista, vio a Yu Linyun de pie junto a la ventana del pabellón. Dio un salto y con un ligero impulso, entró por la ventana.

“Papá” lo saludó con una sonrisa.

“¿Cómo va la recuperación de tu cultivo?” le preguntó Yu Linyun.

“ Recuperé alrededor de un sesenta por ciento. Aún está muy lejos de como era antes” Jing Feirong sonrió levemente. “Pero ahora que en el Reino Demoníaco ya no hay grandes guerras, este nivel de cultivo también es suficiente”

“No debes bajar la guardia. Además, ese cultivo te pertenece a ti; no deberías cultivarlo únicamente para exterminar demonios”

Era la primera vez que su papá lo reprendía de esa manera y Jing Feirong se sintió feliz. Asintió con seriedad “Lo entiendo. Seguiré esforzándome por cultivar con diligencia”

“Si Yanchuan supiera que estás así, también se alegraría”

Yu Linyun contempló las montañas lejanas bajo el cielo nocturno mientras hablaba con calma.

Jing Feirong bajó la mirada y permaneció un momento en silencio. Luego respondió con un suave “Si”

“Yo tampoco quiero que Su Majestad piense que me he dejado vencer por la tristeza”

“Aunque… ya no pueda verlo” Su voz fue apenas un susurro.

Yu Linyun levantó la mano y le acarició suavemente la cabeza antes de marcharse en silencio. Jing Feirong permaneció mucho tiempo junto a la ventana, la brisa nocturna sopló sobre su rostro, enfriándole los ojos. Se llevó una mano a ellos para limpiarlos y las yemas de sus dedos quedaron húmedas.

 

En el gran salón de Yuanshi Tianzun había un estanque de lotos. Sobre el loto púrpura que florecía con mayor esplendor descansaba una semilla de bodhi.

Aquella semilla había sido un regalo que, ocho mil años atrás, Yu Linyun había pedido a Yuanshi Tianzun para Jing Feirong. Cuando Yu Linyun murió, la semilla cayó junto al Sello de Supresión Demoníaca. Más tarde, cuando Jing Feirong entró en la ilusión, la recuperó y la conservó cuidadosamente, pero al final terminó entregándosela a Chu Yanchuan. Era un objeto que había pertenecido a Yu Linyun y tenía un significado extraordinario. Por eso, Jing Feirong solo deseaba confiarla a las manos de Su Majestad.

Hace más de cuatrocientos años, Chu Yanchuan quedó atrapado dentro de la ilusión. Al final dispersó su energía espiritual para exterminar al demonio. Sin embargo, la semilla de bodhi conservaba en su interior el poder espiritual del budismo. Su fuerza era inmensa y en el último instante, logró formar dentro de la ilusión un pequeño sello protector.

El espiritu primordial de Chu Yanchuan se dispersó por completo, su cuerpo físico desapareció, pero la semilla de bodhi protegió su alma permitiéndole escapar por muy poco de la destrucción absoluta.

Después de la batalla, el Emperador Celestial fue solo al Pantano Marchito. En aquel entonces, Jing Feirong había perdido por completo su cultivo y era incapaz de percibir la presencia de un alma divina, por lo que nunca descubrió el alma de Chu Yanchuan.El Emperador Celestial, siendo también el único linaje de los Dragones Negros, poseía un cultivo formidable; tras buscar minuciosamente, encontró la ilusión residual y dentro de ella, aquella semilla de Bodhi. La llevó de vuelta ante Yuanshi Tianzun para que fuera custodiada y nutrida por un loto púrpura.

Cuando Yu Linyun despertó, su memoria estaba fragmentada. Solo recordaba vagamente haber pedido una semilla de Bodhi para Jing Feirong, así que lo mencionó de pasada. Jing Feirong guardó silencio por un momento y dijo que le había entregado la semilla a su Majestad. Fue precisamente en ese instante cuando Yu Linyun se dio cuenta de que tal vez Chu Yanchuan no había muerto o al menos, que su alma aún podía subsistir. Por ello, fue a preguntarle al Emperador Celestial sobre el paradero de la semilla de Bodhi.

La causa y el efecto giran en un ciclo, siempre entrelazados.

“Es una lástima que acabe de despertar y mi cultivo sea inferior al de esa hierba fuera del palacio” murmuró Yu Linyun contemplando la semilla de Bodhi dentro del loto “De lo contrario, daría todo de mí para que pudieras resucitar lo antes posible”

Salió del gran salón y alcanzó a ver bajo un árbol no muy lejano, aquella figura alta y esbelta. Desde que supo que la semilla de Bodhi estaba allí, cada vez que venía a visitar a Chu Yanchuan, el Emperador Celestial aparecía al mismo tiempo, de pie bajo ese árbol, sin hacer ni decir nada.

Yu Linyun acomodó las mangas de su túnica y caminó hacia él. Cuanto más se acercaba, más antinatural se volvía la expresión del Emperador Celestial, había incredulidad y también una alegría que era incapaz de contener.

“Dame una vena de dragón” dijo Yu Linyun. El Emperador Celestial se quedó atónito.

“¿Qué?”

“La mitad de la vena divina de Feirong que se utilizó para salvarme. Una vida por otra, usa tu vena de dragón para salvar a Yanchuan” Yu Linyun habló con tranquilidad “Es solo una sugerencia”

El Emperador Celestial lo contempló durante unos instantes. Luego se dio media vuelta y se dirigió de inmediato hacia el gran salón de Yuanshi Tianzun, sin la menor vacilación.

 

Como de costumbre, Jing Feirong había ido a dormir una siesta bajo el árbol divino. Ya habían pasado diez años desde que su papá había resucitado y cada vez sentía que los días transcurrían con mayor lentitud. No podía evitar sentirse perdido, en el futuro ¿Como lograría soportar esos miles y millones de años por venir?

¿Tendría que continuar así para siempre? Atormentado por el dolor de haber perdido a su amado, lleno de añoranza y culpa, derrumbándose en mitad de la noche al recordar las escenas de la batalla de aquel año, para luego despertar con el rostro cubierto de lágrimas y el corazón presa del pánico.

Sin embargo, aparte de esto, parecía que ya no existía otra manera de vivir.

Apoyado contra el tronco del árbol, fue quedándose dormido poco a poco. En la penumbra de su conciencia, sintió que el tronco helado comenzaba a entibiarse gradualmente.Jing Feirong se ajustó un poco más la túnica sobre su pecho, con la esperanza de poder ver a su Majestad en el sueño de aquel día.

Pareció pasar mucho tiempo. De entre la vasta y blanca nieve, emergió lentamente una figura. Caminaba sobre la nieve acumulada con pasos ligeros, hasta detenerse justo frente al pequeño dragón que dormía plácidamente al pie del árbol. Se inclinó ligeramente y le sacudió la fría nieve del hombro.

Jing Feirong frunció levemente el ceño y abrió los ojos poco a poco. Al contemplar a la persona frente a él, su ceño se desvaneció de inmediato y sonrió.

“Su Majestad”

Había vuelto a soñarlo, qué bien. En sus sueños pasados, el rostro de su Majestad siempre aparecía borroso, pero esta vez era tan nítido, distante y pulcro, exactamente igual que antes.

Chu Yanchuan, al verlo sentado en la nieve, le preguntó “¿No tienes frío?”

Jing Feirong sacudió la cabeza y le tendió las manos. Aunque sonreía, tenía los ojos enrojecidos y dijo en voz baja “Su Majestad, he vuelto a soñar contigo”

Las lágrimas comenzaron a caer poco a poco mientras Jing Feirong temblaba levemente “Te extraño tanto…”

Chu Yanchuan lo contempló en silencio con la mirada baja, extendió la mano y tomó la de Jin Feirong. La sensación de aquel contacto era tan desgarradoramente real que Jing Feirong se paralizó por completo por un instante. Acto seguido, escuchó a Chu Yanchuan decir.

“Me parece que esto no es un sueño”

El viento y la nieve aullaban, gélidos como cuchillos, pero Jing Feirong sintió que su cuerpo comenzaba a entrar en calor poco a poco. Su corazón de pronto empezó a latir a toda prisa, como si quisiera romperle el pecho. Abrió los ojos de par en par, se levantó tambaleándose apoyado contra el tronco del árbol y miró a Chu Yanchuan sin poder creérselo, llamándolo con voz débil y temblorosa “¿Su Majestad?”

“Sí” respondió Chu Yanchuan.

Jing Feirong comenzó a respirar con dificultad. Tras quedarse mirando fijamente a Chu Yanchuan durante un largo momento, de repente se arrojó a sus brazos y lo estrechó con fuerza contra su pecho. Su garganta estaba tan ronca que no podía pronunciar palabra; se limitaba a abrazarlo con todas sus fuerzas, aterrorizado de que su Majestad desapareciera de su vista. Usó tanta fuerza que, tras asegurarse de que realmente estaba sosteniendo a Chu Yanchuan, sintió que sus piernas se debilitaban y un dolor sordo le oprimía el pecho. Arqueó la espalda encogiéndose y con la frente apoyada en el cuerpo de Chu Yanchuan, fue deslizándose poco a poco hacia abajo hasta quedar casi de rodillas ante él.

Jing Feirong no sabía qué hacer. Las lágrimas brotaban descontroladas nublándole la vista y su garganta estaba tan áspera que no lograba articular palabra, pero se negaba rotundamente a soltarlo, aferrándose con fuerza a las piernas de Chu Yanchuan. Con la garganta apretada, comenzó primero con sollozos ahogados y gemidos bajos, hasta que finalmente rompió en un llanto desgarrador. Había aguantado durante demasiado tiempo y en este instante, la mezcla extrema de dolor y dicha casi lo aplastaba.

Chu Yanchuan se sentó en el suelo junto a él. De inmediato, Jing Feirong le rodeó la cintura con los brazos y sepultó el rostro en su pecho, llorando desconsoladamente sin reservas. Chu Yanchuan le dio unas palmaditas en la espalda y tras guardar silencio por un momento, le preguntó “¿Lloras de manera tan desconsolada porque te emociona mucho verme?”

“Mm…” Jing Feirong apenas logró emitir aquel sonido entre el llanto.

Chu Yanchuan volvió a quedarse en silencio. Luego preguntó “Entonces, dime ¿Qué relación hay entre nosotros?”

Jing Feirong creyó haber oído mal. Levantó la cabeza, con los ojos hinchados y rojos, el rostro cubierto de lágrimas y una mirada completamente desorientada “¿Ah?”

La esposa que había esperado durante cuatrocientos treinta y seis años resucitó… y perdió la memoria.

 

Nota del autor:

[Mi hijo usó su vena de dragón para salvarme y yo usé la vena de dragón de mi exmarido para salvar a la esposa de mi hijo. Me parece bastante justo]

Yu Linyun: Quiero una vena de dragón.

El Emperador Celestial: ¡Me la corto ahora mismo!

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