Capítulo 21
Había dos cosas que había aprendido a lo largo de mi vida en este mundo. La primera era que, por más que uno se esforzara, jamás podría escapar de su propia casta; la segunda era que Shin Tae-oh jamásse enamoraría de Jin Hyein.
Por lo tanto, nadie debería reclamarme nada si era yo quien decidía cortar de raíz el lazo que lo uniría a Jin Hyein.
Sehyun observó a Shin Tae-oh, quien se había dado la vuelta para mirarlo, mientras ideaba la forma perfecta de hacer enfurecer a Jin Hyein.
Cariño, toma mi mano.
O tal vez…
Quédate justo ahí. Voy para darte un beso.
¿Y si se lanzaba hacia él diciendo algo así?
No está mal, pero no es la mejor opción
Lanzarse sin pensar tenía demasiados inconvenientes.
Para empezar, él era un secretario. Si hacía un anuncio inesperado en ese lugar y provocaba un escándalo, tenía que considerar qué repercusiones tendría.
Podría parecer presuntuoso que un simple secretario se preocupara por la postura de la empresa, pero precisamente porque era un secretario debía ser aún más cuidadoso. Al final, las consecuencias de todo lo que hiciera recaerían directamente sobre el superior al que servía.
Luego estaba su gusto personal ¿Qué tenía que ver eso? Pues…
Si lo revelo de golpe, pierde toda la gracia.
Mirando a Jin Hyein, que estaba detrás de Shin Tae-oh, Sehyun abrió lentamente la boca.
“Director Shin Tae-oh…”
Mencionó deliberadamente el nombre de Shin Tae-oh.
“…Su futuro esposo lo está buscando”
“¿Qué?”
La reacción de Jin Hyein fue la más rápida. Sehyun ignoró por completo su expresión de absoluta incredulidad, fingiendo no haberla visto.
Al notar cómo Shin Tae-oh arqueo sutilmente una ceja, Sehyun continuó con su mentira de la manera más natural posible.
“¿Le digo que espere?”
Como secretario, él ya había preparado el escenario; ahora la elección dependía de su jefe. Shin Tae-oh contempló el rostro imperturbable de Sehyun, como intentando adivinar cuáles eran sus verdaderas intenciones y finalmente asintió con la cabeza.
“Vamos ahora”
“Entendido”
Para cumplir con sus órdenes, Sehyun salió del salón a paso apresurado. Mientras lo hacía, alcanzó a escuchar el murmullo incrédulo de Jin Hyein al pasar a su lado.
“¿Futuro esposo?”
Ante la mirada que parecía preguntar quién era esa persona, Sehyun respondió “No puedo darle más detalles”
“¿No eres tú?”
Después de todo, ella había amenazado con despedirlo. Era normal que sintiera curiosidad por saber quién era ese supuesto futuro esposo caído del cielo y que le diera unas cuantas vueltas al asunto.
Sintiendo la mirada de Jin Hyein clavada en su espalda, enderezó aún más la postura.
Si no hubiera amenazado con despedirme, no habría intervenido.
Que ella intentara acercarse a Shin Tae-oh no era asunto suyo, pero otra cosa era que pretendiera poner en riesgo su propia situación.
Tan satisfecho estaba de haberle devuelto a Jin Hyein exactamente lo mismo que ella le había hecho, que dejó de prestar atención a lo que ocurría a su alrededor. De pronto, alguien le sujetó la muñeca y su cuerpo fue arrastrado hacia un lado. Se tambaleó en una dirección inesperada, pero la firme mano de Shin Tae-oh lo sostuvo antes de que pudiera caer.
“Ven”
Ante las decididas zancadas de Shin Tae-oh, Sehyun no tuvo más remedio que dejarse arrastrar por él. El paisaje cambiaba rápidamente ante sus ojos. Solo después de que se oyera un fuerte golpe cesó aquel brusco movimiento. Respirando con dificultad, levantó la vista para ver adónde lo habían llevado y por encima del hombro de Shin Tae-oh distinguió un mural de una figura humana verde tan vívida que parecía a punto de saltar de la pared. Estaban en la escalera de emergencia.
Ante las decididas zancadas de Shin Tae-oh, Sehyun no tuvo más remedio que dejarse arrastrar por él. El violento movimiento no cesó sino hasta que un eco sordo resonó. El entorno había cambiado, mientras respiraba agitadamente intentando descifrar a dónde lo habían llevado, vislumbró por encima del hombro de Shin Tae-oh un letrero tan vívido que parecía que el hombre verde pintado en él saldría corriendo en cualquier momento. Era la escalera de emergencia.
“Por lo que veo, el secretario Ahn es de los que se quedan en blanco cuando se ponen nerviosos ¿Verdad?”
Escuchar las tonterías que decía Shin Tae-oh, con su voz resonando en aquel espacio, hacía que quien quisiera salir corriendo fuera yo.
“¿Se refiere a mí?”
“Existen palabras como ‘prometido’ o ‘novio’ ¿No te parece un tanto extraño haber dicho ‘futuro esposo’?”
“Ah…”
Ahora entendía por qué Shin Tae-oh actuaba así. Sin embargo, lo de ‘futuro esposo’ lo había dicho completamente a propósito.
Me había molestado tanto que Jin Hyein se refiriera con tanta arrogancia a Shin Tae-oh como su ‘esposo’ cuando ni siquiera tenían una relación, que utilicé deliberadamente ese término para provocarla. Estaba a punto de explicarle a Shin Tae-oh el motivo de mi reacción, cuando…
“¿Y dónde está ese futuro esposo? ¿Aquí? ¿La persona que tengo delante eres tú, mi… fu-tu-ro es-po-so?”
“¿Y dónde está ese futuro esposo? ¿Aquí? ¿Acaso tú que estás parado frente a mi eres ese fu-tu-ro es-po-so?
“……”
De pronto, ya no me dieron ganas de explicárselo.
Si lo hacía, en lugar de pensar ¿Así que Jin Hyein hizo eso?, probablemente se aferraría a otra parte de mis palabras. En momentos como este, solo había una reacción posible.
“Perdón por mentir”
Sehyun bajó la cabeza. Si regresaban al salón, era posible que el presidente del Grupo Jinmyeong insistiera en preguntarle de qué iba todo aquello.
“No tienes porqué disculparte, después de todo no ha sido una mentira”
¿Por qué no sería una mentira? Mientras lo pensaba, enseguida lo entendió. Si Shin Tae-oh estaba pensando en Yoo Jinha, tenía sentido que lo viera así.
“Lo hiciste bien”
Dijo Shin Tae-oh mientras le daba unas palmadas en el hombro.
“Ah… gracias”
Aquello le resultó tan inesperado que Sehyun inclinó ligeramente la cabeza en señal de agradecimiento y desvió la mirada con naturalidad ya no era capaz de mirar a Shin Tae-oh directamente a la cara. Ni siquiera era un gran elogio, pero sintió cómo el corazón le daba un vuelco. Solo había una explicación para ese sentimiento.
¿Cómo puede emocionarme algo así…?
Había actuado por su cuenta y creía que Shin Tae-oh estaría en un aprieto por su culpa, pero en cambio este lo felicito. Jamás imaginó que aquello pudiera conmoverlo.
“¿No deberíamos volver ya?”
Decidido a atribuir la opresión que sentía en la garganta a la corbata que llevaba, Sehyun aflojó el nudo mientras hablaba. Shin Tae-oh asintió.
“En cualquier caso, por hoy lo dejaré pasar. La próxima vez solo tendrás que conseguir un futuro esposo de verdad. Vamos, terminemos con esto”
“Entendido”
Agradecido por tener una excusa para marcharse de allí, Sehyun abrió la puerta de par en par.
Digamos que lo que acabo de sentir es simplemente el deseo de un secretario que anhela ser reconocido por su jefe
Estrictamente hablando, no era más que una necesidad de validación. Tras racionalizarlo de esa manera, Sehyun aceleró el paso, negándose a seguir dándole vueltas al asunto.
Shin Tae-oh se limitó a contemplar a Sehyun mientras este se marchaba primero, sin hacer el menor intento por detenerlo. Con la mirada fija en el espacio que Sehyun acababa de dejar vacío, Shin Tae-oh se acarició la barbilla.
“Su expresión no me dice nada…”
Sehyun siempre había sido alguien indescifrable; era imposible saber qué estaba pensando o qué emociones experimentaba. Su fachada y el control de sus emociones solo se desmoronaban cuando entraba en celo; pero cuando se desenvolvía en su papel de secretario, se convertía en una persona cuya expresión era absolutamente imposible de leer.
“¿Pero está reaccionando por otro lado?”
Cuando Sehyun giró la cabeza para evitar cruzar miradas con él, notó que sus orejas se habían vuelto completamente rojas.
“Resulta que el secretario Ahn es bastante tímido”
Aquel fue el preciso instante en el que descubrió un lado inesperado en ese hombre de naturaleza felina que jamás dejaba que nadie se le acercara.
“Un gato vergonzoso, un gato tímido, un gato al que se le sonrojan las orejas …”
Intentó combinar las palabras de varias formas, pero ninguna terminaba de convencerle del todo.
Tras pensarlo por un momento, Shin Tae-oh pronunció la opción que más le había gustado.
“¿Un gato con las orejas rojas?”
Si lo acortaba, sería Gwi-go
Shin Tae-oh inclinó ligeramente la cabeza.
¿Acaso suena mal?
***
Mientras Sehyun había ido a ocuparse de unos asuntos, el secretario del presidente se acercó en su lugar.
“El presidente desea verlo”
Shin Tae-oh había pensado salir junto con Sehyun, pero tras vacilar un instante comprendió que no tenía alternativa.
“¿Dónde está?”
“Le pidió que bajara al estacionamiento subterráneo. Está esperándolo en el coche”
“Entendido. Iré por mi cuenta, ocúpese de mi secretario”
Shin Tae-oh levantó la mano para indicar que no hacía falta que lo acompañaran y se dio la vuelta. Al verlo dirigirse hacia el ascensor, el secretario entró al salón de banquetes en busca de Sehyun.
Cuando llegó al estacionamiento subterráneo, Shin Tae-oh abrió la puerta del sedán que tenía justo delante. En el instante en que se dio cuenta de que no había nadie dentro, alguien lanzó un golpe hacia él.
“¡Ugh!”
La mano de la presidenta Jung Mijeong impactó de lleno en el centro de su espalda y Shin Tae-oh soltó un exagerado grito de dolor.
“Muy bien. Muy bien hecho”
“¿Sabe que golpear donde uno no puede alcanzar a protegerse es muy mala idea, verdad?”
“Encima de hacer algo que merecía una paliza, todavía te das el lujo de escoger dónde recibirla ¡Te dije que encontraras una pareja, no que formaras una banda de mentirosos!”
Como todavía no se le había pasado el enfado por lo ocurrido hacía un rato, Jung Mijeong le dio varios golpes más en la espalda y solo entonces, al darse cuenta de que la gente los estaba mirando, terminó empujándolo hacia el interior del coche.
Con el tamaño que tenía, no debía de ser fácil moverlo, pero Shin Tae-oh se encogió por su cuenta y se metió en el vehículo. Luego, frotó la espalda ardiente contra el asiento mientras dejaba escapar su propia protesta.
“Pero si no mentí”
“¿Entonces quién es? ¡¿Quién es ese futuro esposo?!”
“Ya lo viste”
“¿Qué?”
Ante la mirada de Jung Mijeong, que le preguntaba de quién estaba hablando, Shin Tae-oh cerró la boca.
“¿Y por qué no lo anuncias?”
“Porque todavía no estoy seguro ¿Qué dijeron del lado de Jinmyeong?”
“La vez pasada lo rechazamos diciendo que ya tenías pareja y esta vez diciendo que tienes un futuro esposo. Con lo orgullosa que es esa persona ¿Como crees que va a reaccionar?”
“En cualquier caso, me negaré”
Al ver que Shin Tae-oh ya había recuperado la compostura y respondía con total tranquilidad, Jung Mijeong dejó escapar un suspiro.
“Cuando eras pequeño, al menos pensaba que eras un niño muy maduro…”
Jung Mijeong se detuvo a media frase al darse cuenta de que había cometido un desliz al mencionar la infancia de Shin Tae-oh. De pronto, la atmósfera cambió y fue ella quien pareció medir sus palabras. Shin Tae-oh negó con la cabeza.
“Tanto entonces como ahora, siempre he vivido de una forma acorde con mi edad”
“Está bien ¿De verdad no estás saliendo con nadie? ¿O es que todavía no te has dado cuenta?”
A pesar de la respuesta despreocupada de Shin Tae-oh, la expresión de Jung Mijeong no se relajó. Con voz apagada dijo.
“Si todavía no sabes lo que sientes…”
“Es mi corazón. Si ni yo lo sé ¿Quién lo va a saber?”
“Tae-oh…”
“No hace falta que menciones cosas como ir a terapia, eso no va a solucionar nada. Confía en tu hijo”
Shin Tae-oh abrazó a Jung Mijeong. Parecía querer tranquilizar la preocupación de su madre, pero en realidad sus ojos permanecían hundidos en una silenciosa melancolía.
“Me convertiré en alguien digno de ser amado. Te lo demostraré”
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