capitulo 12
Sehyun pensaba que la relación entre un jefe y su secretario existía en un límite peligrosamente ambiguo. Como secretario, no tenía más remedio que asomarse a los aspectos privados de su superior y hasta cierto punto, involucrarse en ellos; por eso sabía que no era una relación igual a las que normalmente se daban en una empresa.
Consideraba que era deber del secretario volver a trazar una y otra vez esa línea que tendía a difuminarse. Hasta ahora había conseguido mantenerla, convencido de que lo más importante era no dejar que sus sentimientos personales se entrometieran.
Sehyun dejó caer la mano a un lado y enseguida la lanzó con fuerza.
Directo a la cabeza de ese gato pervertido.
“Ugh”
Shin Tae-oh esquivó por reflejo la mano que iba hacia su cabeza. El golpe terminó perdiéndose en el aire y cuando Sehyun bajó nuevamente la mano, recuperó la postura con total calma, como si nada hubiera pasado. Al verlo actuar como si hubiera sabido desde el principio que no le daría, Shin Tae-oh soltó una risa todavía más incrédula.
“Lo llevaré a la sede central”
“Está bien”
Shin Tae-oh asintió y subió al coche por su cuenta…Otra vez al asiento del copiloto.
Ojalá hubiera ido atrás
“Ah, secretario Ahn”
Shin Tae-oh bajó la ventanilla e inclinó ligeramente la cabeza.
“Lo que dije hace un momento no fue para el Secretario Ahn. Se lo dije a Ahn Sehyun, así que asegúrate de separar claramente lo profesional de lo personal”
“¿No va a subir, secretario Ahn?”
¿Ahora cómo puede decirle a un hombre que habla así que se siente en el asiento trasero?
***
Al entrar en la sede central, Shin Tae-oh se dirigió al ascensor sin dudar. Nadie intentó detenerlo y pegado silenciosamente a su lado, Sehyun pulsó el botón del último piso antes de volver a salir.
Al entrar en la sede central, Shin Tae-oh se dirigió al ascensor sin dudarlo. Nadie se interpuso en su camino y Sehyun, que lo seguía de cerca en silencio, presionó el botón del último piso y volvió a salir del ascensor.
“Esperaré”
“Ve a tomar un café mientras tanto”
“Entendido”
Como no sabía cuándo saldría, Sehyun tenía la intención de esperar cerca, pero por fuera fingió obedecer las órdenes del presidente.
Justo antes de que las puertas del ascensor se cerraran, Shin Tae-oh entrecerró un ojo.
“Lo comprobaré”
No estaba seguro de si aquello había sido un guiño. La otra mitad de su rostro ya había quedado oculta tras la puerta.
En el instante en que comprendió que las puertas del ascensor lo habían separado por completo de Shin Tae-oh, toda la tensión acumulada en la espalda rígida de Sehyun se desvaneció de golpe. Desde que lo había visto esa mañana, no había podido relajarse ni un solo segundo.
“Lo profesional y lo personal…”
Aunque actuaba como alguien incapaz de distinguir entre ambas cosas, si uno miraba más a fondo, Shin Tae-oh era precisamente el tipo de persona que sabía utilizar perfectamente esa línea.
“Creo que estoy enamorado de Ahn Sehyun ¿Qué piensas?”
Lo llamaba con una voz dulce, diciendo ‘Ahn Sehyun’, de una manera demasiado ambigua como para poder etiquetarlo como acoso sexual.
“No, ni yo mismo lo entiendo bien, pero creo que me enamoré de esa… faceta tuya, secretario Ahn”
Y justo cuando Sehyun intentaba rechazarlo, él volvía a tratarlo como ‘secretario Ahn’, como si nunca hubiera cruzado la línea.
Mirando el ascensor en el que Shin Tae-oh había subido, Sehyun murmuró para sí mismo.
“Qué gatito tan provocador…”
***
Al entrar en la oficina de la presidenta, Shin Tae-oh no redujo el paso ni un poco. Fue directo hacia la mujer de mediana edad que se estaba levantando de su asiento y la abrazó sin dudar.
Jeong Mijeong,envuelta en los brazos de Tae-oh, le dio un golpecito en el hombro.
“Te he dicho que ya eres demasiado grande, me cuesta trabajo recibirte así”
“Como soy grande, eso significa que también soy más adorable ¿no?”
Mientras Tae-oh la abrazaba con fuerza y restregaba su rostro contra el de ella, Jeong Mijeong se rió como si él no tuviera remedio y le devolvió el abrazo.
“¿Tan lejos está este lugar? Nunca vienes”
¿Entonces debería venir más seguido?”
“No”
Shin Tae-oh se incorporó, mostrando una clara expresión de decepción.
“¿Acaso no me estabas diciendo que viniera a menudo?”
“Solo era un decir, siéntate” respondió Jeong Mijeong mientras empujaba a su hijo por los hombros para que se sentara en el sofá. Tae-oh retrocedió y se sentó, como si no tuviera más remedio.
“Mi madre sí que es distinta a las demás”
“Precisamente porque soy distinta pude traerte al mundo ¿Tienes idea de lo enorme que eras?”
Jeong Mijeong se acercó a la cafetera que había a un lado. Ella misma preparó el café y regresó con unos bocadillos para acompañarlo. Dejó todo frente a su hijo y luego tomó asiento con su propia taza.
“Gracias por darme la vida”
“Claro que deberías agradecerlo. Desde que estabas en mi vientre crecías tanto que fue dificilísimo tenerte”
“¿Hasta cuándo piensa seguir diciendo eso?”
“Hasta que te cases”
Ante la respuesta tan tranquila de Jeong Mijeong, Shin Tae-oh, que justo iba a beber café, se detuvo.
“No me digas que me llamaste para sermonearme con lo del matrimonio. Eso sería bastante anticuado”
“Todavía me molesta que me llamen ‘anticuada’. No, no es eso”
Como las cosas no estaban saliendo según sus predicciones, Shin Tae-oh dejó la taza de café sobre la mesa.
“Entonces ¿Para qué me llamaste?”
“Que te cases o no es tu decisión y pienso respetarla, pero tengo la intención de meterme un poco en tu vida sentimental”
“¿Acaso salir con alguien y casarse no es casi lo mismo?”
“Aún no he terminado de hablar. No saques conclusiones precipitadas y escucha”
Jung Mijeong negó con la cabeza.
“Hay alguien que te vio entrando a un hotel”
“Fui una sola vez y ya salió a la luz ¿Será que mi presencia es así de imponente?”
“Te notó porque estaba interesada en ti”
“¿Quién?”
“Alguien que quiere salir contigo y casarse. La segunda hija del Grupo Jinmyeong”
Jeong Mijeong lo dijo como si no fuera nada complicado.
“¿Quién era exactamente…?”
Shin Tae-oh volvió a levantar la taza de café.
“¿Será que la cafeína me está afectando el cerebro…? Porque no tengo idea de quién estas hablando”
“Aunque no hubieras tomado café, tampoco lo sabrías ¿Cuándo te has interesado tú por los demás?”
“Pero esto sí es raro. Si vio que estaba en un hotel ¿No debería habérsele quitado el interés? Encima fui con alguien bastante increíble”
A menos que hubiera escuchado la conversación de cerca, desde lejos realmente debieron verse muy bien juntos.
“Quién sabe. Tal vez, como nunca te había visto con nadie, lo tomó como una buena señal”
“Esas palabras de ahora…”
Justo cuando Tae-oh iba a preguntar cómo debía interpretar aquello, Jeong Mijeong cambió de tema con total naturalidad.
“En fin, esa chica dice que le gustas”
“Entonces, madre ¿Quieres que salga con esa segunda hija?”
“Ahora que lo veo, el anticuado eres tú. Pensar que mencionar a alguien significa que quiero que las cosas funcionen entre ustedes es un prejuicio. El Grupo Jinmyeong me está contactando; piden una reunión, pero me da la impresión de que pretenden ir más allá de un simple compromiso y conectarlo con los negocios”
Jeong Mijeong desvió la mirada hacia su teléfono, que estaba sonando y continuó hablando
“A mí eso no me gusta nada. Si fuera un matrimonio por amor, sería otra cosa ¿Pero un matrimonio concertado? Odio eso porque si surgen problemas más tarde se vuelve un dolor de cabeza. El problema es que no tengo una justificación para rechazarlos”
Jeong Mijeong levantó su teléfono mostrándoselo para que él mismo lo viera.
“Así que empieza a salir con alguien”
Shin Tae-oh observaba el nombre del grupo Jinmyeong en la pantalla cuando Jung Mijeong añadió
“Ahora mismo”
Llevándose el teléfono al oído, saludó con una risa profesional
“Cuánto tiempo, presidente Jin. Sí, claro, todo va bien. Ah, justo ahora estaba hablando con Tae-oh y… qué pena, parece que sí está saliendo con alguien”
Cuando Jeong Mijeong le hizo un gesto para que se fuera, Shin Tae-oh se levantó sin discutir. Así que ese era el verdadero objetivo. Entonces sí, tenía que irse.
Tal como había entrado relajadamente, salió con la misma calma. En cuanto vio a Sehyun esperándolo afuera, ya no pudo apartar la mirada de él. Parecía que hasta hace un momento estaba pensando en algo, pero ahora no podía recordar nada.
No, espera. Sí que había algo.
“Vengo de verme con mi madre”
Tae-oh bajó la mirada un instante, fijándola en el cuello de la camisa de Sehyun.
“Me ha dicho que debería empezar a salir con alguien”
El aroma a café que desprendía Sehyun estaba sacudiendo su corazón como si fueran feromonas.
“Ahora mismo”
Sin duda había hablado muchas cosas con su madre, pero, por desgracia, eso era lo único que se le venía a la cabeza en ese momento, así que eso fue lo único que pudo decir.
La mirada de Sehyun se volvió seria. No parecía haberse sorprendido por sus palabras; más bien daba la impresión de estar analizando qué estaba pasando.
Claro. Cuando se trataba de mantener la calma, era difícil ganarle al secretario Ahn.
“Entendido. Me pondré en contacto con Yoo Jinha”
Cierto, Yoo Jinha. Jinha existía, pero aun así la primera persona en la que había pensado era Sehyun
“Antes de eso…”
Shin Tae-oh rodeó suavemente con la mano el dorso de la mano de Sehyun, como si estuviera cubriéndolo.
“Quedamos en buscar juntos un lugar adecuado para una cita con Jinha. Tendríamos que ir a verlo ¿No?”
Y sin soltarlo, tiró ligeramente de su mano.
“Creo que por aquí cerca había un restaurante de carne bastante bueno… Las sillas son un poco incómodas, pero el sabor de la carne ligeramente chamuscada es increíble ¿Qué te parece?”
Quizá no pudiera llamarse una primera cita, pero aun así podrían pasar tiempo juntos. Pensando siquiera en empezar por ahí, hizo la invitación, pero la mano que sostenía se apartó suavemente. Sintiendo el vacío que quedó en su mano, Shin Tae-oh la abrió y cerró varias veces antes de que Sehyun hablara.
“Ahora mismo deberíamos regresar a la empresa ¿Quiere que vuelva a esta hora durante el almuerzo? Como el olor podría quedarse impregnado, prepararé ropa aparte”
“Claro, todavía es temprano”
Shin Tae-oh murmuró aquello con aire vacío antes de darse la vuelta.
“No lo pensé bien”
Su invitación para la primera cita había sido rechazada.
Shin Tae-oh caminaba sin poder ocultar su decepción, pero su expresión se suavizó al escuchar el sonido de los pasos de Sehyun siguiéndolo por detrás. No entendía por qué el simple hecho de que él lo siguiera a donde quiera que fuera lograba que su humor mejorara.
“La cafetería donde tomé café hace un rato estaba bastante bien ¿Le gustaría pasar un momento?”
Una sonrisa se dibujó en los labios de Shin Tae-oh, que caminaba unos pasos por delante.
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