capitulo 11

Las feromonas entre alfas no eran algo que se pudiera llamar agradable, ni siquiera mintiendo. Así que sabía por qué lo decía, pero…

“Si vas a tratar las feromonas ajenas como si no valieran nada, lárgate de mi preciado estudio”

A pesar de la advertencia de Yoo Jinhyun, Shin Tae-oh tomó la botella de licor que había quedado sola sobre la mesa. La sujetó como si fuera a beber de inmediato, pero de pronto se quedó inmóvil y terminó apoyándose sin fuerzas contra la barra.

En ese momento, los reproches de Yoo Jinhyun no le afectaban en lo más mínimo. Había una sola persona que llenaba por completo su mente, sin dejar espacio para nada más.

Como si se sintiera sofocado, Shin Tae-oh inclinó el cuello de un lado a otro y se metió los dedos bajo la corbata para aflojarla.

“Por eso no tengo aventuras de una noche”

“¿Qué? ¿Tuviste una? ¿No me digas que fue esa vez?”

La voz de Yoo Jinhyun se alzó sorprendido, pero Shin Tae-oh solo se revolvió el cabello sin responder.

“¿Qué demonios pasó?”

Como si la frustración fuera contagiosa, Yoo Jinhyun le insistía que hablara de una vez, pero Shin Tae-oh dejó la corbata medio suelta tal cual y se limitó a juguetear con la botella.

“Di algo ya”

“…Pasamos la noche juntos. Vi su cara mientras dormía, cómo se movía inquieto. Ya de por sí me sorprende descubrir esos lados ocultos que no se ven durante el día…”

El problema era que no podía apartar la mirada de él. Tampoco es que no hubiera pasado absolutamente nada entre ellos. Simplemente no era algo que pudiera contarle a Yoo Jinhyun, así que se quedó callado. Ni muerto diría que por un momento había intentado calmar su excitación acariciándole el miembro.

“¿Qué? Entonces no es que hayan tenido algo ¿Solo durmieron? ¿No me digas que llamas a eso una aventura de una noche, porque si es así te echo de aquí?”

Yoo Jinhyun le arrebató la botella a Shin Tae-oh y bebió. Se sentía tan frustrado que necesitaba tomar aunque fuera un trago. Luego, mientras repasaba la conversación que acababan de tener, ladeó la cabeza confundido.

“Pero percibiste sus feromonas ¿Y aun así no pasó nada?”

Algo no cuadraba. Entrecerrando los ojos, Yoo Jinhyun examinó el rostro de Shin Tae-oh.

De todos sus amigos, el más impredecible era Shin Tae-oh. Actuaba como si fuera a vivir solo toda la vida, y de repente decía que le gustaba Jinha y se ponía a coquetear sin parar. Con esa cara, uno pensaría que vive rodando de aquí para allá sin compromiso, pero sorprendentemente es del tipo romántico. Aunque su corazón sea puro, si el cuerpo no acompaña no sirve de mucho, pero en su caso tiene una fuerza de voluntad tan grande que hasta su cuerpo obedece perfectamente.

Por eso, comparado con ese idiota que ahora le estaba complicando la vida a Jinha, Shin Tae-oh le parecía mucho mejor opción. Pero viendo cómo iban las cosas, parecía que había algo con la persona con la que pasó la noche.

Y ese alguien, muy probablemente…

“¿Tienes algo con Sehyun?”

Como ya había mencionado a Ahn Sehyun usando el perfume como excusa, no había mucho que dudar.

“¿Tuviste una aventura de una noche con él? Bueno… ¿ni siquiera eso?”

“Estaba pensando en cuál es mi mayor virtud”

“¿Por qué preguntas eso ahora? ¿Y qué virtud se supone que tienes?”

Como amigo, Yoo Jinhyun no tenía ni la más mínima intención de elogiarlo.

“Que voy de frente”

“De vez en cuando deberías girar un poco, mirar alrededor. Ir siempre de frente es aburrido y no da buenos resultados”

Y tampoco tenía intención de validar esa ‘virtud’ suya.

“Por ahora, voy a darme tiempo. Seré cuidadoso, muy cuidadoso”

“¿Cuidadoso con qué?”

Yoo Jinhyun le exigía que se dejara de rodeos y hablara claro de una vez, pero Shin Tae-oh simplemente asintió.

“Lo correcto es informarme bien y acercarme poco a poco. Especialmente ahora, eso es lo mejor que puedo hacer. Si avanzo paso a paso, sin asustarlo… quizá podamos llegar al mismo ritmo”

“¿Qué estás diciendo ahora? No explicas nada y ya estás sacando conclusiones tú solo”

Yoo Jinhyun se preguntaba qué hacer con este amigo suyo cuando cambia de tema sin explicarle nada.

“¿Ese día te fuiste después de esperar a Jinha?”

“Ah…”

Así que este era el motivo por el que había venido a buscarlo.

Yoo Jinhyun se cruzó de brazos mientras recordaba aquel día.

“Después de que te fueras… me quedé desconcertado un momento y solo bebí. Al fin y al cabo, la idea era que se cruzara contigo por casualidad. Así que se quedó sentado unas horas y luego…”

Yoo Jinhyun sacudió la cabeza intentando recordar si había pasado algo más.

“Recibió una llamada y dijo que se iba a ver a alguien”

Probablemente esa persona era la pareja con la que acababa de pelear.

“No fue gran cosa”

“Al menos mientras estuvo conmigo, no”

Después de una respuesta algo insípida, Shin Tae-oh miró hacia otro lado en silencio antes de levantarse.

“¿Te vas?”

“Sí”

Ya había escuchado todo lo que quería, no tenía sentido quedarse más. Shin Tae-oh apoyó con fuerza una mano sobre el hombro de Yoo Jinhyun.

“Volveré”

“Tú…”

Yoo Jinhyun miró, entre incrédulo y exasperado a Shin Tae-oh que se marchaba sin siquiera escuchar lo que le decía.

“¿Cómo te vas así después de dejar a uno con la intriga? Por lo menos deberías contarlo todo antes de irte”

¿Es que quiere volver loco a la gente?

Yoo Jinhyun murmuraba con descontento, hasta que de pronto se quedó quieto.

“¿Feromonas?”

Dijo que eran las feromonas de Ahn Sehyun ¿no?

“¿El era omega?”

***

Sehyun, tras bajar del asiento del conductor, se arregló la corbata mirando su reflejo en la ventana. Había tenido que levantarse muy temprano, pero gracias al coche el trayecto había sido bastante cómodo.

“Secretario Ahn”

“Sí, direc… señor”

Al oír la voz a su espalda, Sehyun se giró rápidamente para dirigirse a él. Aunque dudó un instante a mitad de la frase, fingió naturalidad y lo disimuló.

Con la brisa de la madrugada, los movimientos de Shin Tae-oh transmitían al mismo tiempo una calma difícil de describir y cierta impaciencia. Parecía contradictorio sentir ambas cosas a la vez, pero la razón era clara; en contraste con su paso relajado, había en él una especie de vacío, una sensación de ausencia.

“El itinerario cambió. Vamos a la sede central de SR”

“Entendido”

Sehyun asintió dócilmente, pero por alguna razón dudó y no abrió la puerta del asiento trasero.

“¿Qué pasa? ¿Hoy también quieres sentarte adelante?”

“No es eso”

Ayer ya había sido incómodo y no quería repetirlo hoy.

“Entonces tienes otra razón…”

“No”

Sehyun estaba por abrir la puerta del coche cuando Shin Tae-oh habló primero.

“¿Sabes cuáles son las dos cosas que más desesperan a una persona? Una es empezar a hablar y no poder terminar…”

Ayer, Shin Tae-oh había dejado a Yoo Jinhyun al borde de la locura de pura frustración.

“La otra es mirar a alguien con una cara llena de cosas por decir… y no decir nada”

“Lo siento. Solo estaba pensando si debía mencionar que no llevaba corbata”

Según el plan original, iban a ir a la empresa para revisar documentos, pero de repente habían cambiado el destino a la sede central de SR. Por eso, le parecía que debía mantener cierta formalidad.

“Ah, cierto. Debo estar un poco distraído”

Shin Tae-oh se pasó la mano por el cuello vacío y la dejó bajar lentamente. Mientras acomodaba el cuello de la camisa sin corbata, Sehyun dirigió la mirada hacia su casa.

“Espera un momento, por favor. Iré a traerla”

“Ah, no hace falta”

“Es culpa mía por no haberlo previsto con anticipación. Si me da un momento…”

“No me gusta esperar”

Shin Tae-oh cortó sus palabras sin más. No es que subir en el ascensor y bajar tomara tanto tiempo, pero claramente no tenía ganas.

En esa situación, Sehyun ya no podía insistir en hacerlo esperar. Más bien, dejarlo ahí parado solo complicaría las cosas, así que pensó que no le quedaba otra opción. Aunque supiera que a Shin Tae-oh no le gustaría en absoluto…

“Entonces, permítame ponérsela por un momento”

“Oye, deja ya el tema de la corba…”

Shin Tae-oh, que estaba a punto de restarle importancia cuando de pronto se quedó en silencio. Sehyun acababa de quitarse su propia corbata y él se quedó completamente inmóvil.

“Tiene que ir a la sede central ¿No?”

Dijo Sehyun mientras murmuraba un ‘con permiso’ le colocaba la corbata alrededor del cuello. Siempre estaba acostumbrado a ponérsela a sí mismo, así que le resultaba un poco extraño, pero poco a poco fue dándole forma.

“Sí, pero…”

Shin Tae-oh observó el rostro de Sehyun, tan cerca del suyo. En ese rostro pequeño de proporciones casi irreales, sus rasgos bien definidos resultaban despiadadamente atractivos.

Las pestañas bajo unas cejas bonitas ni muy gruesas ni muy finas, se extendían con elegancia y la forma de sus ojos tenía un acabado increíblemente delicado. El puente de la nariz que daba equilibrio al rostro, era bastante alto, pero no se veía extraño en absoluto y los labios parecían suaves con solo mirarlos. Ningún rasgo se parecía a otro, pero juntos encajaban sin problema.

Ahn Sehyun bajo la ducha, excitado; Ahn Sehyun durmiendo profundamente con los ojos bien cerrados, como un niño y ahora, Ahn Sehyun frunciendo levemente el ceño, concentrado mientras le ajustaba la corbata.

Quería verlo más de cerca. Aún más cerca que ahora. Más cerca…

La mirada fija de Shin Tae-oh en el rostro de Sehyun, se fue profundizando poco a poco.

“Ya está li…”

Sehyun, que había apartado las manos de la corbata y levantado la cabeza, se sobresaltó. El rostro de Shin Tae-oh estaba mucho más cerca de lo que había imaginado. Si levantaba apenas un poco más la cabeza, sus labios podrían tocarse. Ante esa cercanía, Sehyun se quedó completamente inmóvil.

“¿Señor?”

“Secretario Ahn…”

Los labios de Shin Tae-oh se entreabrieron, con una expresión algo ausente. Sehyun, que sin darse cuenta había estado mirando sus labios, se reprochó a sí mismo por ello, pero entonces Shin Tae-oh habló.

“Por favor, haz una de dos cosas”

¿No iría a pedirle que lo besara o que cerrara los ojos, verdad? La petición le resultaría incómoda y el ambiente ya se había vuelto peligrosamente tenso.

“Libera tus feromonas… o dame un golpe fuerte en la cabeza”

“…”

Era algo totalmente inesperado. Lo dejó desconcertado y el contenido no ayudaba en absoluto ¿Por qué de repente lo de las feromonas…? ¿Y esa otra opción? Todo era demasiado extremo.

“Aunque siendo tú, secretario Ahn, supongo que no podrías golpearme”

¿Por qué cree que no puedo?

“Eres alguien tan calmado y reservado. Nunca te he visto ni siquiera reír fuerte ¿Como ibas a hacer algo tan violento?”

…Quiero golpearlo.

Aun así separando lo personal de lo profesional, Sehyun dio un paso atrás, manteniendo la cortesía que le correspondía con su superior. En ese instante, fingió no ver cómo Shin Tae-oh se pasaba la lengua por los labios.

“Lo siento”

Era una negativa a ambas opciones.

“¿Ah, sí?”

Shin Tae-oh asintió como si lo entendiera. Ante esa reacción sin rastro de insistencia, Sehyun sonrió con alivio. Después de todo, su jefe sabía escuchar a sus subordinados.

Pero justo cuando bajó la guardia, Tae-oh añadió.

“Entonces… ¿Un beso?”

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