Capítulo 20

Jing Feirong permaneció inconsciente durante tres días antes de despertar. Cuando Chu Yanchuan se marchó, había eliminado la barrera protectora que había lanzado sobre él. Durante los últimos dos días, Jing Feiyun y Jing Feiyan habían estado cuidándolo. Cuando Jing Feirong abrió los ojos, Jing Feiyan estaba apoyando la barbilla con una mano mientras se metía un melocotón blanco confitado en la boca con la otra, con la mirada fija en él.

”¿Despertaste?” Jing Feiyan se limpió las manos y se acercó para tocarle la cara. ”¿Todavía te duele?”

Jing Feirong, sin embargo, miró fijamente la bolsa de melocotón blanco confitado que había junto a la cama. Recordó que últimamente no había comprado fruta confitada, y no sabía de dónde había salido esa bolsa en concreto… Quizás recordaba mal.

”Es soportable” dijo Jing Feirong con voz ronca.

”Las heridas de tu espalda aún no han sanado del todo y tu alma sigue debilitada” se burló Jing Feiyan. ”Quinientos latigazos, padre debe de haber perdido la cabeza”

Jing Feirong no se molestó en mencionar al Emperador Celestial y se sentía muy molesto. Jing Feiyun entró en el dormitorio poco después y, al ver que Jing Feirong estaba despierto, se inclinó mirandolo a los ojos ”Cuando te castigaron, vi que tus pupilas se habían vuelto doradas. Temí de verdad que no salieras con vida de la Plataforma asesina de Dioses”

”¿Quién ha estado al mando de las tropas estos días?” preguntó Jing Feirong, con los párpados caídos.

”Yo” Jing Feiyun hizo una pausa. ”Y el Rey del Inframundo”

Jing Feirong levantó la mirada y sus ojos recorrieron lentamente los rostros extremadamente similares de Jing Feiyun y Jing Feiyan; de los cinco hermanos, el hermano mayor y la segunda hermana eran gemelos, al igual que el tercero y la cuarta. Solo él era hijo único. Cuando su papá murió, el tercer hermano y la cuarta hermana ya tenían más de mil años. Jing Feirong siempre había asumido que eran demasiado jóvenes para saber mucho sobre los asuntos de su padre, por lo que nunca les había preguntado al respecto. Pero ahora, al reflexionar sobre ello, algo le parecía extraño.

Su hermano mayor y su segunda hermana abandonaron el Reino Celestial hace más de siete mil años; uno se fue al Reino Inmortal y la otra a servir bajo el trono de Buda. Probablemente, ambas partidas se debieron a asuntos relacionados con su papá. Sin embargo, su tercer hermano y su cuarta hermana no mostraron reacción alguna…

Con estos pensamientos pesando sobre él, Jing Feirong dijo ”Hace unos días volví a preguntarle a padre sobre nuestro papá, lo que solo lo enfureció”

”¿Papá?” Jing Feiyan frunció el ceño. ”¿Por qué estás tan obsesionado? Todos estos años, cada vez que has preguntado por papá, el Emperador te ha reprendido. ¿Por qué no has aprendido la lección?”

Jing Feirong respondió ”Quiero preguntarte ¿Cuánto recuerdas de papá?”

Jing Feiyun y Jing Feiyan negaron con la cabeza al mismo tiempo.

Jing Feiyun explicó ”Después de que nacimos, debido a la inestabilidad de nuestras almas, fuimos enviados al Mar del Este para cultivarnos una vez que cumplimos cien años. Durante ese tiempo, vimos a nuestro papá en varias ocasiones. Cuando teníamos más de mil años, el Sello Demoníaco cayó en el caos, y el Mar del Este también se vio afectado. Tras esa gran calamidad, permanecimos inconscientes durante algún tiempo. Al despertar, nos informaron de que nuestro papá había fallecido”

Jing Feiyan continuó ”Desde entonces, nuestros recuerdos antes de los mil años se han fragmentado, ofreciendo poco que reconstruir. Nuestros recuerdos de papá son aún más escasos”

”¿Recuerdan el aspecto de papá? ¿O… lo echan de menos?” preguntó Jing Feirong lentamente.

Jing Feiyan frunció el ceño y volvió a negar con la cabeza, pero Jing Feiyun no mostró ninguna reacción, aparentemente absorto en sus pensamientos.

Jing Feirong cerró los ojos ”Entiendo”

Por la tarde, Jing Feirong viajó solo a la Región del Norte. Se quedó un momento fuera de la barrera y sin dudarlo, la abrió y entró en el Pantano Marchito.

El aire en su interior era abrasador. Tras haber soportado quinientos latigazos, aún le dolían los huesos. Jing Feirong se llevó una mano al pecho y respiró hondo mientras su corazón latía con fuerza. Más allá del Sello Demoníaco había otra barrera, bajo la cual flotaba un enorme símbolo azul. Jing Feirong sintió que su palma se calentaba intensamente. Levantó la mano y vio que el símbolo brillaba con una luz azul abrasadora, como si estuviera a punto de estallar.

Jing Feirong desenvainó su espada, se concentró un momento y luego la blandió con decisión, abriendo una fisura en la barrera del sello.

Una ráfaga de viento abrasador se abalanzó sobre él al instante, quemándolo como las llamas que consumen la carne. Las túnicas y el cabello de Jing Feirong se agitaban violentamente mientras se arrodillaba sobre una rodilla, con los labios pálidos, apoyándose en la espada sagrada. Con la cabeza inclinada, murmuró conjuros para estabilizar su alma, después de un largo momento se levantó con esfuerzo y entró en el sello.

En el instante en que entró en la barrera del sello Jing Feirong pareció quedar envuelto por llamas ardientes, y un ruido ensordecedor resonó en su cabeza. Llantos de bebés, sollozos bajos de una mujer, gritos angustiados de un joven, chillidos demoníacos… Su cabeza palpitaba violentamente. Agarrándose las orejas, cayó de rodillas, con el corazón latiendo con fuerza. Una ola indescriptible de emoción le recorrió el pecho mientras destellos de luz blanca bailaban ante sus ojos. En medio de este caos, oyó claramente un grito desgarrador.

Sonaba como el canto de un pájaro, agudo, penetrante, cargado de una desesperación infinita, que explotaba como un trueno en los oídos de Jing Feirong. Su mente se sentía como si estuviera en una tormenta y el dolor era como innumerables agujas que lo apuñalaban. Dentro de su cuerpo, era como si una serpiente venenosa se moviera rápidamente, desgarrando y mordiendo. La agonía era tan intensa que no podía levantarse, obligado a arrodillarse en el suelo, soltando un grito reprimido de dolor mientras las lágrimas corrían por su rostro.

Después de un largo rato, abrió los ojos a la fuerza. A través de la neblina, vio un tenue resplandor azul en la esquina derecha del sello.

Como una ola de agua fría que lo bañaba, el dolor en la mente de Jing Feirong se congeló al instante y luego disminuyó gradualmente. Arrodillado en el suelo, jadeó durante un largo rato. Finalmente, se puso de pie tambaleando, se secó las lágrimas y miró a la figura humana dentro del sello.

”Sé que puedes oírme” dijo Jing Feirong con voz ronca. ”También sé que fuiste tú quien entró en mis sueños. Ahora que estoy aquí, sea lo que sea lo que pretendas hacer, será mejor que te des prisa”

Estaba inconsciente cuando su alma estaba extremadamente débil. En ese estado entre el sueño y la realidad, sintió una pizca de energía demoníaca entrando en su cuerpo. Poco después, soñó con el Pantano Marchito, soñó con la Marca del Sello Demoníaco. Dentro del sueño, la figura dentro del sello era sorprendentemente clara. Aunque sus rasgos seguían siendo indistintos, Jing Feirong estaba seguro de que lo estaba mirando directamente a él.

Nadie le había contado nada sobre su papá y como el Sello Demoníaco había sido el principal campo de batalla en aquel entonces, Jing Feirong estaba dispuesto a arriesgarlo todo para encontrar una respuesta allí.

Tan pronto como las palabras salieron de sus labios, la oscuridad envolvió su visión, como si se hubiera quedado ciego al instante. Poco a poco, la luz comenzó a penetrar en la oscuridad. Jing Feirong cerró los ojos y al abrirlos se encontró de pie en un dormitorio de un Palacio.

Era el dormitorio del Emperador Celestial.

Jing Feirong estaba confundido y de repente vio sentado detrás del escritorio del trono a un dios vestido con una túnica púrpura, que acunaba a un bebé en sus brazos.

Las puertas del palacio detrás de él se abrieron simultáneamente. Jing Feirong giró y vio al Emperador Celestial entrando con paso firme, con una expresión vibrante y despreocupada, desprovista de cualquier solemnidad imperial. No se fijó en Jing Feirong que estaba de pie en el centro de la habitación y pasó junto a él con una sonrisa en los ojos. Llamó suavemente a la Deidad Suprema sentado en el trono ”Ah Yun”

La Deidad Suprema, vestido con una túnica púrpura, levantó la cabeza. Su rostro era tan frío como el hielo, pero superaba la belleza más exquisita e impecable del mundo.  Sus ojos violetas brillaban con un resplandor conmovedor, que dejaba sin aliento con una sola mirada.

Era el papá de Jing Feirong, que aún no había muerto hace más de siete mil años. Yu Linyun.

 

 Notas del autor:

El papá hace su entrada.

Chu Yanchuan es una belleza fría, Yu Linyun es una belleza glacial como una montaña de hielo. 

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