capitulo 14
Después de aquella excursión nocturna al Festival de Linternas, Jing Feirong no volvió a ver a Chu Yanchuan. Cada día, al pasar por el Inframundo de camino a la Región del Norte, no encontraba rastro alguno de su Majestad. Demasiado avergonzado para preguntarle a Yu Cang, solo podía lanzar vagas insinuaciones aquí y allá delante de Bai Wuchang.
”Ay… ¿No hay conflictos últimamente en el inframundo? Entonces el Rey del Inframundo, y Majestad deben de estar descansando.”
Bai Wuchang hojeó el libro de contabilidad mientras lanzaba una mirada pícara a Jing Feirong ”En efecto, desde que su Alteza el Quinto Príncipe asumió el mando de la frontera Norte, EL Rey y su Majestad sin duda han estado más relajados ~”
Tanto así que durante cinco mañanas consecutivas, fue testigo de cómo su Alteza Jing Feiyun salía del dormitorio del Rey del Inframundo, con las túnicas desordenadas y maldiciendo entre dientes.
”Oh…” Jing Feirong pasó ligeramente los dedos por la portada del libro antes de añadir ”¿Qué suelen hacer en su tiempo libre?”
”Hacer el amor. Ese tipo de cosas”
Lo que el Rey del Inframundo decida hacer no es asunto de Jing Feirong, por lo que preguntó ”¿Qué suele gustarle hacer a su Majestad?”
”Su Majestad prefiere la tranquilidad. Ahora que el Pantano Marchito ha sido confiado a su Alteza, su Majestad se ha retirado naturalmente a meditar en reclusión.”
Jing Feirong parecía desconcertado. ”¿Dónde podría estar meditando? He visitado la montaña Yunzi, pero no he encontrado rastro de él”
”Los Seis Reinos son vastos y abundan los lugares sagrados. No nos corresponde a nosotros, sus súbditos, cuestionar dónde su majestad considera oportuno residir.”
”¿Cuánto tiempo durará su reclusión?”
”Podrían ser meses, o tal vez años; si su Majestad considera que ese lugar es favorable, podrían ser cien o incluso mil años.”
Jing Feirong permaneció en silencio durante un largo rato antes de finalmente pronunciar un apagado ”Oh” y abandonar el Palacio del Inframundo.
Bai Wuchang observó su figura alejándose con una sonrisa y preguntó ”¿Adónde se dirige su Alteza?”
”¡A buscar a un amigo!”, respondió Jing Feirong sin voltear.
El amigo de Jing Feirong era un árbol.
La montaña Shuliang, la más importante de los lugares sagrados de los Seis Reinos, se extendía a lo largo de diez mil acres bajo un manto de nieve y hielo. Sus picos se fundían con las nubes, formando una vasta e ilimitada extensión de llanuras heladas. El pico principal se alzaba alto e imponente, con la cordillera Shuliang atravesándolo. Precisamente en esta cordillera crecía un árbol solitario. Sus ramas eran delgadas y elegantes, y sus hojas de un verde intenso. Se erigía alto en medio de la vasta extensión de nieve, pero ni un solo copo se adhería a sus hojas. Parecía un toque de primavera en medio del invierno interminable.
Chu Yanchuan ya había olvidado cuánto tiempo había permanecido dentro de este árbol, tal vez siglos, tal vez milenios.
Su alma seguía estando inestable, pero la barrera del Pantano Marchito estaba vigilada por Yu Cang, lo que le ahorraba un esfuerzo mental excesivo. Tras haber luchado durante decenas de miles de años, Chu Yanchuan estaba agotado; así que, con cierta pereza se refugió en su cuerpo original para recuperarse una vez más.
Todas las Deidades saben que Chu Yanchuan es el venerable progenitor del mundo, pero ninguno se da cuenta de que su forma original era un árbol.
Un árbol alto y elegante, hermoso y sin nombre.
La antigua montaña yacía cubierta de nieve por miles de kilómetros, pero bajo este árbol solitario crecían hierbas verdes y florecían flores silvestres, protegidas de las heladas y los vientos feroces, un reino único en sí mismo.
El pico principal era muy peligroso y llevaba milenios sin ser escalado. Aquí, Chu Yanchuan dormía día tras día, año tras año.
Hasta que un día, percibió el olor de la sangre mezclado con el viento gélido, acompañado débilmente por el sonido de un llanto silencioso. Chu Yanchuan abrió los ojos y vio una figura que se acercaba a través de la nieve, no muy lejos. Demacrado y frágil, la persona tropezaba y se tambaleaba, como si el viento y la nieve pudieran derribarlo en cualquier momento.
El joven no parecía tener más de once o doce años, vestía túnicas oscuras y llevaba una espada atada a la espalda. Tenía la cara y el cuello manchados de sangre, congelados por el frío intenso, lo que ofrecía una imagen desgarradora. En su frente destacaban un par de cuernos de dragón de color negro azabache, pero ni siquiera la suciedad de la sangre podía ocultar su hrmoso rostro. Agarrándose el hombro izquierdo, el niño tropezó y se derrumbó en el claro cubierto de hierba bajo los árboles. Como si se sumergiera en el calor de la primavera, dejó escapar un largo y cansado suspiro ”Qué cálido…”
La voz sonaba completamente infantil, como la de un pequeño dragón verdaderamente lamentable.
Chu Yanchuan cerró los ojos y reanudó su meditación. El niño se arrastró unos pasos hasta el tronco del árbol y jadeando se sentó contra él. Tras un momento de descanso, de repente gritó ”¡¿Dónde está mi espada?!”
”¡La espada ha desaparecido!” gritó el niño, con un llanto desgarrador ”¡Era la Espada Sagrada! ¡La he perdido! Mi padre me echará al horno, ¡¡waaaahhh…!!”
La espada sagrada que llevaba atada a la espalda apenas podía soportar la absoluta estupidez de su amo, se retorció impaciente dos veces. El chico se estremeció violentamente y solo entonces se dio cuenta de que la espada había estado colgada a su espalda todo el tiempo. Sus lamentos cesaron al instante mientras apretaba la espada contra su pecho, y un nervioso hipo escapó de sus labios.
Chu Yanchuan abrió los ojos al oír la palabra ”padre”. Al examinarlo más de cerca, vio que la espada era Erosión del Inframundo, un artefacto sagrado del Reino Celestial, unica en el mundo. Este joven dragón probablemente era…
”Me llamo Jing Feirong”. El joven sintió la presencia de un espíritu dentro del árbol sagrado. Toco el tronco y preguntó con voz tranquila y entre sollozos ”¿Podrías salir un momento y ayudarme a quitar la daga envenenada de mi hombro?”
El quinto príncipe del Clan del Dragón Celestial, Jing Feirong.
Chu Yanchuan lo miró fijamente. Los dragones menores de mil años conservan cuernos visibles. Dado que Jing Feirong aún no había alcanzado el milenio, parecía que había habitado en su cuerpo original durante menos de mil años; Chu Yanchuan finalmente logró calcular la duración aproximada de su reclusión hasta el momento.
Jing Feirong esperó durante mucho tiempo, pero el árbol sagrado no le prestó atención. Secándose las lágrimas, preguntó ”¿Aún no puedes manifestar una forma física? Pero aquí en las montañas Shuliang, floreces con ramas y hojas exuberantes; tu cultivo debe de ser formidable a estas alturas…”
”Me duele mucho…” Jing Feirong se puso en pie a toda prisa y rodeó con los brazos el tronco ligeramente cálido, apoyó la mejilla contra la corteza rugosa y suplicó con un puchero ”Por favor, ayúdame a sacarlo. Es muy doloroso hacerlo yo mismo.”
Chu Yanchuan permaneció completamente inmóvil. Desde la batalla en la que había estabilizado el Sello Demoníaco, no tenía ningún deseo de verse envuelto en asuntos relacionados con el Clan del Dragón Celestial.
Al ver que el árbol sagrado realmente no le prestaba atención, Jing Feirong no tuvo más remedio que rendirse. Hizo un puchero, se tocó los cuernos de dragón y, como si hubiera tomado una decisión, se echó hacia atrás el cuello de la camisa para dejar al descubierto su hombro izquierdo.
La daga envenenada estaba casi enterrada hasta la empuñadura en el delicado hombro, con solo una pequeña punta sobresaliendo. Un círculo oscuro rodeaba la herida, de la que se filtraban tenues hilos de energía negra y malévola. La punta seguramente había perforado el hueso. No hacía falta pensar mucho para imaginar la agonía que debía de haber causado.
”La sacaré” murmuró Jing Feirong para sí mismo, como para reforzar su propio valor, aunque era evidente que nadie le escuchaba. ”De verdad que la sacaré, la sangre salpicara y puede que manche la montaña Shuliang. Pero no tengo otra opción. Me duele mucho y me caí en pleno vuelo…”
Se sintió abrumado por la energía demoníaca que invadía su cuerpo, agravado por el dolor insoportable de sus heridas, lo dejó algo delirante. Murmuró para sí mismo durante un largo rato, y luego, de forma repentina e inesperada agarró la punta de la daga envenenada y la sacó con fuerza. Una sangre espesa y sucia brotó a borbotones, y la energía demoníaca chocó con la energía espiritual de la montaña Shuliang, siseando violentamente. Jing Feirong mantuvo la cabeza alta, sin emitir ningún sonido. Sin embargo, bajo su cuello ya habían comenzado a aparecer unas distintivas escamas de dragón negro, una manifestación de un dolor tan extremo que amenazaba con destrozar su alma.
Chu Yanchuan lo miró fijamente durante un largo rato antes de mover los dedos. Una rama bajó lentamente y sus hojas rozaron suavemente la herida de Jing Feirong. La energía espiritual fluyó, impregnando el hombro izquierdo de Jing Feirong.
Jing Feirong estaba empapado en sudor frío, sus labios se ponían blancos por la agonía y las lágrimas le resbalaban por las comisuras de los ojos. Jadeó durante un buen rato antes de que su mirada se aclarara gradualmente. Mirando fijamente al frondoso árbol, dijo con voz ronca ”Espíritu del Árbol, tu poder divino es increíble. Si te doy la Espada Sagrada. ¿Me ayudarás a cultivar rápido?”
A una edad tan temprana, ya estaba buscando atajos. Las ramas del árbol sagrado se movieron ligeramente, dando una suave bofetada a Jing Feirong en la cara.
La Espada Sagrada, en un arranque de ira, emprendió el vuelo hacia la nieve, volando en círculos entre los picos de la montaña Shuliang.
Jing Feirong esperó junto al árbol hasta el anochecer, hablando sin cesar. En un momento contaba cómo había seguido al Tercer Hermano a la batalla contra el Reino de los Demonios, solo para escapar herido, preguntándose si el Tercer Hermano le daría una buena paliza. Al momento siguiente, deliraba sobre su antojo de pollo asado, seguido de bollos al vapor, y mejor si fueran servidos con un plato de caldo de carne…
Sus heridas sanaron con notable rapidez, y su ánimo se elevó cada vez más a medida que se volvía cada vez más hablador. Chu Yanchuan comenzó a arrepentirse de haberle transferido energía espiritual.
”Debo irme ahora” declaró Jing Feirong, poniéndose de pie y sacudiéndose la hierba esparcida por su ropa. Miró con seriedad al árbol sagrado y dijo ”Estoy profundamente agradecido por el día de hoy. Volveré a visitarte muy pronto”
El árbol sagrado: No es necesario.
La Espada Sagrada, tras haber disfrutado lo suficiente, voló a través de la nieve y el viento, deteniéndose ante Jing Feirong. Él hizo un gesto con la mano y dijo ”No te llevaré. Vuela por tu cuenta”
”Además, no conozco el camino. Debes guiarme”
Espada Sagrada: Sin palabras
El joven montó el viento con su energía espiritual y siguió a su espada. Chu Yanchuan se frotó la sien adolorida, cerró los ojos y entró en un estado de meditación tranquila.
Notas del autor:
Su Alteza el Quinto Príncipe: Resulta que mi esposa me vio crecer (sonriendo amargamente entre lágrimas)
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