Las circunstancias de un Lord caido

CAPITULO 5

Louisen desplegó el mapa para revisarlo. El punto marcaba la entrada del bosque, situada a cierta distancia de la puerta norte de la Casa Ducal de Agnies. Desde allí siguió con el dedo el camino que se extendía hacia el interior.

“Por aquí, si tomas el lado izquierdo del camino, se llega al territorio de Dobles ¿Verdad?”

“Sí, así es”

Louisen señaló entonces una zona de colinas un poco apartada hacia la derecha del bosque, justo en la dirección opuesta a Dobles.

“¿Y por aquí está el campamento de Carlton?”

“Sí, correcto. Ese lado da hacia la puerta principal, donde la batalla está en pleno apogeo. Está justo en la dirección contraria a donde debemos ir. Si vamos por nuestro camino, podremos escapar sin vernos envueltos en el combate”

“Entonces es hacia la derecha”

“No, hacia la izquierda. Le digo que tenemos que ir por la izquierda”

Ruger lo reprendió por confundirse tan rápido y miró a Louisen con una expresión de lástima.

¿De verdad cree que soy tan idiota? Louisen sintió que la indignación le subía al pecho, pero apretó los labios y no dijo nada, ahora había algo más importante. De hecho, era mejor que Ruger siguiera creyendo eso.

“Vamos. Nos marchamos ahora mismo”

“¡Sí! ¡Ha tomado una excelente decisión! ¡Una elección brillante! Como era de esperar de nuestro duque; decidido y valiente”

El rostro de Ruger se iluminó. Entusiasmado, le tendió a Louisen una túnica negra mientras soltaba una serie de halagos innecesarios.

Louisen frunció el ceño, antes le gustaban las adulaciones de Ruger, pero ahora le resultaban desagradables.

¿Por qué decía cosas tan vacías? Le costaba creer que su yo del pasado se hubiera sentido orgulloso al escuchar halagos tan obvios.

Para dejar de oír las adulaciones de Ruger y también para maldecir en silencio a su yo pasado, Louisen cambió de tema.

“Ya basta, vámonos de una vez”

Louisen enrolló cuidadosamente el mapa.

“¿Eh? Yo llevo el mapa…”

“No hace falta, en el bosque yo iré adelante. Tú solo sígueme”

Como lo natural era que el sirviente llevara el mapa y guiara el camino mientras el amo caminaba cómodamente detrás, Ruger puso una expresión desconcertada, pero no le dio demasiadas vueltas. Louisen siempre había sido caprichoso y además era una persona tan transparente que parecía no tener pensamientos propios, ni por un momento sospechó que pudiera tener algún plan aparte de ir al territorio de Dobles.

“El territorio de Dobles será seguro ¡Ni siquiera Carlton podrá perseguirnos hasta allí!”

Ruger avanzaba alegremente, aunque Louisen dirigirá el camino dentro del bosque, Ruger tendría que guiarlo hasta el lugar donde habían escondido los caballos y las provisiones. Mirando su espalda, que parecía mucho más ligera ahora, Louisen pensó para sí

Perdóname por engañarte, Ruger. Esta vez tú tampoco morirás por mi culpa, para ti también será mejor así.

Desde el principio, Louisen no tenía intención de ir al territorio de Dobles. Había lamentado demasiado lo ocurrido como para volver a huir otra vez. Puede que Louisen no fuera muy inteligente, pero tampoco era tan idiota como para meterse de nuevo en un camino que claramente llevaba al infierno.

El verdadero destino de Louisen era justo el contrario. El campamento de Carlton.

 

***

 

Al salir por la puerta trasera de la Casa Ducal, apareció la entrada del bosque. El bosque nocturno parecía un monstruo gigantesco. Solo había una oscuridad absoluta, tan profunda que era imposible saber hasta dónde llegaba. Detrás de ellos resonaban los sonidos de la batalla; delante, el canto de los insectos nocturnos y aun así un extraño silencio pesaba sobre sus hombros.

El bosque por la noche era peligroso, eso era algo que cualquiera sabía; pero más allá de esa simple lógica, Louisen le tenía miedo al bosque. Después de ser expulsado de la ciudad, había tenido que internarse varias veces en él para escapar de perseguidores o para buscar algo de comida.

Cada vez había tenido que enfrentarse a la muerte. Las bestias salvajes eran increíblemente feroces y los monstruos abundaban más de lo que cualquiera imaginaría. Como si eso fuera poco, estaban las trampas que los cazadores dejaban para atraparlos, eran igual de peligrosas. En una ocasión incluso cayó en una de esas trampas y estuvo a punto de perder el tobillo. También hubo veces en que, cegado por el hambre, recogió y comió setas venenosas.

Que siguiera vivo ya era casi un milagro.

Desde pequeño había crecido escuchando que debía cuidarse porque tenía una constitución débil, así que nunca lo había pensado, pero quizá contra todo pronóstico tenía una vida bastante dura de extinguir.

Ugh…

Intentó relajarse con pensamientos inútiles, pero no lo logró. La oscuridad sin fin tenía algo en sí misma que oprimía el ánimo de cualquiera.

Parece el lugar perfecto para que aparezca un caballero de la muerte…

Según la leyenda, en un bosque tan profundo que ni la luz de la luna logra penetrar, vaga en solitario un caballero sin cabeza. En otro tiempo fue un caballero más honorable que nadie, pero cayó en la corrupción, traicionó a su Lord y quebrantó su sagrado juramento. Entonces fue condenado al castigo más severo; su cabeza fue colgada en las murallas de la ciudad y su cuerpo arrojado al bosque. Desde entonces, vaga eternamente por él, recogiendo las almas de los culpables.

Durante la época en que Louisen vagaba sin rumbo, cada vez que intentaba descansar aunque fuera un momento, inevitablemente se escuchaba el sonido de cascos y entonces, desde más allá de la oscuridad, aparecía el caballero de la muerte. Parecía un mensajero enviado desde el cielo para castigarlo, no le concedía reposo a Louisen.

Si aquel ser lo atrapaba, su cuerpo sería despedazado y esparcido por los campos para convertirse en comida de perros y su alma quedaría atrapada para siempre, condenada a sufrir eternamente. Siempre, en cualquier lugar, parecía acechar desde la oscuridad, observándolo y obligándolo a seguir huyendo una y otra vez.

Al recordarlo, un escalofrío le recorrió la espalda y el frío lo sacudió con violencia, el miedo le secó la boca. Incluso ahora tenía la sensación de que alguien lo estaba observando fijamente. El viento que rozaba su cuello era tan helado que parecía el filo de una cuchilla.

No, no. Los caballeros de la muerte no existen en este mundo.

Por supuesto, el caballero de la muerte era solo una criatura ficticia de las leyendas. El que perseguía a Louisen no era más que una de las muchas alucinaciones nacidas de su propia culpa. De hecho, después de conocer al Santo y enfrentarse a sus errores, nunca volvió a ver al caballero de la muerte.

Al girar atrás vio a Ruger de pie, mirándolo sin decir nada. Allí solo estaban ellos dos.

Sí, todo son imaginaciones.

Esforzándose por sacudirse el miedo, Louisen dio un paso dentro del bosque.

 

***

 

Louisen y Ruger caminaron en silencio. A medida que avanzaban, el sendero se hacía cada vez más estrecho y la hierba crecía espesa hasta las rodillas. Los árboles antiguos tenían troncos gruesos y estaban tan juntos que entre ellos solo quedaba una negrura densa. Incluso la luz de la luna que antes los iluminaba quedó oculta tras las ramas frondosas.

Siento que… que hay algo delante

Con el corazón encogido, Louisen avanzaba paso a paso. La linterna que llevaba en la mano bastaba para iluminar el suelo a sus pies, pero era demasiado pequeña y débil para disipar la oscuridad del bosque.

De pronto sopló una ráfaga de viento y las hojas de la hierba se agitaron con un largo susurro.

“Ugh…”

Louisen se sobresaltó y encogió los hombros.

Me muero de miedo

Aunque volviera atrás, seguiría siendo él quien encabezara el camino, pero eso no hacía que el miedo desapareciera, miró de reojo a Ruger. Ruger caminaba detrás de él en silencio, siguiéndolo sin decir una palabra ¿Dónde había quedado su habitual lengua suelta? Casi prefería que dijera algo; así el camino resultaría menos aterrador.

“Mi señor duque”

“¿Eh? Ah, dime”

¿Seguro que vamos por el camino correcto?”

“Sí, vamos bien”

Louisen intentó evadir la pregunta. Después de todo, Ruger no era originario de Agnies. Había nacido y crecido en la capital y había venido por primera vez aquí siguiendo a Louisen, así que ¿Cuánto podía saber realmente sobre la geografía del bosque?, pero de pronto Ruger se detuvo.

“¿Por qué está mintiendo?”

Aquellas palabras, soltadas sin más, hicieron que el corazón de Louisen pareciera desplomarse de golpe. ¡Qué rápido se da cuenta! En otras ocasiones era torpe como nadie, pero justo en momentos así se volvía increíblemente agudo. Ruger, con el rostro endurecido, ya no parecía en absoluto el sirviente que hacía un momento le rogaba que huyeran. Su expresión se había vuelto fría.

“Está yendo en la dirección contraria”

“N-no es cierto…”

Louisen tartamudeó.

Maldición. Se lamentó de su lamentable capacidad de improvisación y de su pésima actuación.

“Ya lo imaginaba. Algo me parecía raro. Nuestro cobarde duque tomando el mapa y la linterna para ir delante además en un camino tan difícil ni siquiera se queja conmigo. Así que tenía otro plan en mente.

“Es que yo…”

“¿Por qué estamos yendo hacia el campamento de Carlton? ¿Está tan desesperado por morir?”

“¡No voy a morir! ¿Por qué iba a morir?”

“¿Entonces qué piensa hacer? ¿Rendirse ahora y suplicar que le perdonen la vida?”

“… ”

El silencio fue una respuesta afirmativa.

“¿Habla en serio? ¿Mi señor duque, se ha vuelto loco?”

Ruger gritó, completamente incrédulo.

Claro. Desde el punto de vista de Ruger debía parecer una locura, Louisen estaba metiendo la cabeza directamente en las fauces de un león.

“Loco… sí, está loco. Con razón aceptó marcharse tan fácilmente. Maldición”

“Perdón por haberte engañado… pero no te preocupes, yo también tengo mis propios planes”

“¡¿Desde cuándo el duque piensa en algo?! ¡Si es alguien que ha vivido toda su vida sin pensar!”

“…Bueno, tampoco es para tanto”

Era un comentario grosero, pero Louisen no pudo replicar. Ruger había estado a su lado durante toda su época de libertinaje y lo había visto todo con sus propios ojos, así que cualquier intento de negarlo carecía de fuerza. Además, Ruger había muerto ayudándolo a huir en plena noche. Louisen no estaba en posición de levantarle la voz.

“Ya está, fue culpa mía por seguirle el juego mi Lord. Volvamos ahora mismo”

“No, tengo que ver a Carlton. Si quieres ir a Dobles te daré el mapa puedes ir solo”

“¡Le dije que no puedo! ¿Cómo voy a irme dejándolo atrás? ¡Tenemos que ir juntos!”

“Vete solo”

La lealtad de Ruger le conmovía, pero la decisión de Louisen era firme.

“Si insiste así, tendré que llevarlo por la fuerza”

Ruger apretó los puños y avanzó hacia él. Su expresión era tan resuelta que parecía dispuesto a usar la fuerza si Louisen seguía sin escuchar.

“¡Oye, esto es insubordinación!”

Louisen dio un paso atrás.

“No me queda otra. Si no logro llevarlo a Dobles, de todas formas moriré”

“¡Reacciona! Creo que estás demasiado asustado… Solo confía en mí”

“¡Antes confiaría en Bokshil, el perro de mi casa, que en usted!”

“¡Pero si Bokshil es mi perro! ¡Qué cruel! ¿Siempre has sido tan descarado?”

No había manera de persuadirlo. Louisen tomó una decisión rápida, lanzó el mapa y la linterna hacia los brazos de Ruger y en el instante en que él vaciló, Louisen se dio la vuelta y echó a correr.

“¡Lo siento!”