Las circunstancias de un Lord caido

CAPITULO 2

Capítulo 1: Lo primero que hay que hacer si regresas al pasado

 

¡Pum!

¡Pum!

¡Aaaah!

¡Booom!

Un estruendo ensordecedor como si una enorme montaña se derrumbara, junto con gritos desgarradores, despertó la conciencia de Luisen.

“Lord, mi Lord; apresúrese y levántese, la batalla ha comenzado ¿Me oye?”

“Ugh…”

Déjame en paz. Acabo de morir hace un momento ¿saben?

Luisen apartó la mano que intentaba despertarlo y se sujetó la cabeza con fuerza. Le dolía como si el cráneo fuera a partirse en dos y el estómago se le revolvía.. Un terrible hedor a alcohol impregnaba el ambiente.

¿Qué es este olor a alcohol?

Tras la guerra civil, no había podido probar ni una gota de alcohol. Con la hambruna prolongándose, se decretó la ley seca y el precio del licor se disparó por las nubes. Un vagabundo como Luisen, que no podía conseguir ni el pan para cada día, no solo estaba lejos de poder beber, sino que hasta oler el alcohol le era un sueño imposible.

Entonces ¿Por qué ahora estaba sufriendo una resaca tan fuerte?

Forzó su mente aturdida para pensar. Fue siguiendo sus recuerdos, tanteándolos poco a poco.

Aquel día, en el invierno del tercer año desde que había huido del castillo en plena noche, Luisen estuvo a punto de morir. Pero milagrosamente un hombre que pasaba por allí lo salvó.

Era un peregrino que había emprendido el camino por motivos religiosos; como le faltaba un brazo, lo llamaban el Peregrino Manco. Nadie conocía su nombre real y como siempre llevaba una capucha de monje, tampoco se le podía ver el rostro. Era alguien sumamente sospechoso, pero el Peregrino Manco cuidó de Luisen con total dedicación.

Le cedió su propia cama, alimentó sin escatimar la leña para calentar la habitación y le ofreció con gusto medicinas y comida. A pesar de no vivir en la abundancia, lo atendió con devoción. Gracias a ello, Luisen no murió aquel invierno y logró recuperar fuerzas.

Luisen quedó profundamente conmovido por el Peregrino Manco. Que hubiera una persona tan misericordiosa y sabia, quedó completamente cautivado por él y en su corazón comenzó a llamarlo en secreto ‘Santo’ venerándolo con fervor. traduccion de tokkinovel

Lo siguió y aprendió muchas cosas, dándose cuenta de su propia necedad. Las numerosas historias que el Peregrino Manco le contó le ofrecieron un verdadero descanso. Lo ayudaron a liberarse de los espectros nacidos de la culpa y a contemplar el mundo con ojos claros. Luisen pudo arrepentirse, lamentarse y pedir sinceramente perdón a los muertos.

Después de conocer al Peregrino Manco, Luisen ya no volvió a pasar hambre ni tuvo que dormir sin un techo y paredes que lo resguardaran; sin embargo, ya estaba arruinado hasta el fondo. Aquel invierno, aproximadamente un año después de haberlo conocido, Luisen finalmente exhaló su último aliento.

Creo que era en una vieja cabaña…

Fue una noche interminablemente inquieta y aterradora. El invierno estaba en su punto más crudo y cuando la ventisca arremetía con furia, las ventanas traqueteaban como si fueran a romperse en cualquier momento. Sabiendo que aquel sería el último día de Luisen, el Peregrino Manco llenó el brasero con abundante leña. Gracias a ello, las llamas ardían con estrépito y de vez en cuando el sonido de los troncos desmoronándose en polvo negro resonaba en la habitación.

Cada vez que aquel sonido extraño retumbaba, el corazón de Luisen también se estremecía. La muerte le resultaba demasiado aterradora. Temía volver a encontrarse con aquellos que habían muerto por su culpa. Le dolía repasar la vida que había llevado y también le aterraba saber que ya no quedaban más días para mirar atrás. Ah ¿acaso el proceso en que el alma humana abandona el cuerpo es tan largo, tan tedioso y tan espantoso? Las lágrimas no dejaban de brotar.

“Hermano.”

El Peregrino Manco, el santo de Luisen.

Como si comprendiera por completo el corazón de Luisen, le apretó con fuerza la mano. Luisen humedeció sus labios resecos con el vino que él había conseguido de algún lugar y dejó escapar unas últimas palabras, casi como una confesión. Luego exhaló su último aliento.

Ese fue el último instante que Luisen recordaba. Sin duda, en ese momento había muerto.

Entonces ¿por qué huele a alcohol? ¿No estoy muerto? ¿No…? No, sí morí…

El recuerdo de cómo la vida abandonaba todo su cuerpo no era de ninguna manera un sueño.

“¿Entonces estoy en el infierno?”

Al pensar en los estruendos y los gritos que resonaban por todas partes, parecía muy posible que aquello fuera el infierno. Un dolor de cabeza atroz le martilleaba y el estómago se le revolvía como si estuviera mareado en alta mar. Cada vez que exhalaba, el olor a alcohol le provocaba náuseas. Era exactamente como el día después de haberse emborrachado hasta perder el sentido.

¿Acaso en el infierno también hay resaca?

“¿El infierno? Bueno… si esto no es el infierno, entonces ¿Qué podría ser?”

Una voz brusca llegó desde arriba.

¿Hay alguien más?

Luisen abrió los ojos. El interior de la habitación estaba oscuro, pero era suficiente como para distinguir el rostro de la otra persona. Tenía un cabello rojo bastante llamativo y rasgos apuestos; sin embargo, debido a su expresión algo despistada, de algún modo parecía un hombre común.

Era Ruger, el jefe de los sirvientes de Luisen.

“¿Ruger? ¿Eh? ¿Por qué estás aquí?”

La noche en que huyeron a escondidas, Ruger escapó junto a Luisen, pero para asegurar que él pudiera salir con vida, se dejó capturar por los soldados de Carlton en su lugar y murió. El no haber podido siquiera recoger su cadáver adecuadamente mientras huían quedó como un profundo remordimiento en el corazón de Luisen.

“Recupere el sentido. Ahora no es momento de estar bebiendo tan tranquilo.”

“¿Ahora?”

Luisen miró a su alrededor, aturdido. El paisaje dentro de la habitación le resultaba familiar. El lujoso cuarto, decorado en verde y oro había sido su dormitorio en el pasado. Era la habitación del cabeza de familia que, generación tras generación, utilizaban los duques de la casa de Agnies. Aunque Luisen había pasado más días en la capital que en su propio territorio, no había forma de que olvidara esa habitacion.

Volver a ver este lugar

Esa habitación se había reducido a cenizas junto con la Casa Ducal. Carlton se había asegurado de ello.

“Beba un poco de agua fría y despeje la cabeza” traduccion de tok..kinovel

Ruger le tendió una copa. Luisen la tomó sin pensar y la vació de un trago. No sabía si era por haber llegado al infierno o por estar contemplando la Casa Ducal que desapareció debido a sus propios errores, pero sentía la garganta arder.

“Ugh.”

El agua fría estaba helada como el hielo y le hizo zumbar la cabeza.

Esto es extraño…

Luisen se pellizcó la mejilla sin piedad. Un dolor intenso le invadió al instante.

¿Qué es esto? ¿Estoy vivo ahora? ¿No estoy muerto?

Los muertos no pueden sentir dolor. Entonces ¿Qué eran esos estruendos horribles que se oían más allá de la ventana? Luisen corrió hacia ella y la abrió de par en par.

¡Uaaaaaaah!

¡Deténganlos! ¡No retrocedan!

¡Sálvenme!

Desde la habitación del duque se podía contemplar la Casa Ducal de un solo vistazo. En las murallas exteriores, la batalla estaba en pleno apogeo. A pesar de estar en una posición más ventajosa por tratarse de una defensa del castillo, la situación les era desfavorable. Los soldados del bando de Luisen, mal entrenados y torpes contrastaban con los enemigos que trepaban por los muros, todos eran tropas de élite. Como si ya predijera la victoria, más allá de la muralla ondeaba con majestuosidad una bandera azul. El león azul era el símbolo de la familia real.

La bandera del león azul.

Al verla, los recuerdos del pasado regresaron con viveza, como si hubieran ocurrido ayer.

El primer príncipe, Elion, declaró traidores a las fuerzas que apoyaban al segundo príncipe. Para dar un escarmiento a los nobles que no lo seguían, envió tropas al ducado de Agnies.

Carlton, conocido como la espada del primer príncipe, el Carnicero, el Masacrador de Nobles y otros apodos igualmente terribles, llegó a la Casa Ducal al mando de su ejército.

En nombre de la familia real, Carlton instó a la rendición. En apariencia, la relación entre el rey y el duque era la de soberano y vasallo; sin embargo, la Casa Ducal de Agnies había gobernado el sur como su verdadero Lord durante generaciones. En el fondo, los vasallos del duque despreciaban a la familia real, por lo que no podían aceptar someterse a ella. El duque cerró las puertas del castillo y optó por resistir. Tenía motivos para confiar; muchos Lords del sur eran vasallos de la Casa Ducal y su cálculo era que si lograban resistir el tiempo suficiente, llegarían refuerzos.

La batalla comenzó y la Casa Ducal cayó en apenas tres días.

“Ruger ¿Cuántos días han pasado desde que empezó la batalla?”

“¿Eh? ¿No recuerda eso? ¿Ha estado bebiendo algo más aparte de alcohol?”

“Te pregunté cuántos días”

“Empezó ayer… así que hoy es el segundo día”

¡El segundo día! Hoy era justamente la noche en que Luisen huiría en plena oscuridad.

“Ja, no puede ser”

Luisen dejó escapar una risa vacía ¿Había regresado al pasado? ¿Y justo a aquella noche, la que más lamentó una y otra vez? No podía creerlo. Apretó el puño y golpeó el marco de la ventana.

¡Crack!

“Ugh… duele…”

“Claro que duele, está golpeando ladrillo con la mano. De verdad se ha metido algo raro ¿no? ¿Eh? ¡Yo ando corriendo de un lado a otro en medio de este caos cumpliendo lo que usted me ordenó y usted aquí tan tranquilo, fumando!”

“…Que no lo hice”

¿O sí? ¿Lo hice?

En cualquier caso, en ese momento Luisen no estaba en sus cabales. Ya de por sí solía disfrutar del tabaco, y con el miedo a la muerte encima, no había razón para contenerse. Sí… probablemente sí fumó un poco.

“Olvídalo, ahora es el momento perfecto. La batalla está en pleno apogeo, nadie nos prestará atención.”

“¿Eh? ¿El momento para qué?”

Luisen preguntó, aturdido. Todo se sentía como un sueño ¿Habría bebido demasiado y tuvo una pesadilla extraña? Porque que él, Luisen Agnies, terminaría convertido en un mendigo, eso era imposible…

“Tenemos que huir. Ya he preparado los caballos y el dinero” traducc1on de tok.kin0vel

Ah. Entonces no era un sueño, había sucedido de verdad. Luisen dejó escapar un gemido ahogado.

¿Volver al pasado…? He leído historias así, pero…

Hace mucho, mucho tiempo, existió un hombre. Viajaba por el mundo ayudando a los demás. El mundo lo veneraba como un santo, pero él no podía ser feliz, pues en el pasado había cometido un gran pecado. Aunque repetía buenas acciones una y otra vez, seguía atormentado. Un día le rogó a Dios “Por favor, devuélveme a la persona que más amo” Compadecido del santo, Dios concedió su deseo. Hizo retroceder el tiempo para que pudiera salvarse a sí mismo.

Era una historia que cualquier habitante del reino conocía; una especie de leyenda creada para enseñar moral y fortalecer la fe, una ficción. Sin embargo, aquello estaba ocurriendo de verdad ¡Y Luisen ni siquiera era un santo!

¿Por qué yo?

Él era un pecador. Por sus decisiones equivocadas, había empujado a muchos a la muerte y había dado pie a la gran hambruna ¿Cuántas personas murieron por culpa de un solo hombre? ¿Y aun así él recibía la misma oportunidad que un santo?