Besa a la escoria
CAPITULO 2
“¿Por qué demonios vuelve ese bastardo? ¿Qué es lo que quiere?”
Al oír esas palabras, Jason que había estado bebiendo en un rincón, soltó una risita.
“Probablemente espera conseguir mucho. Ahora que el viejo ya no está, seguro que quiere quedarse con una buena parte.”
“ ¿Viejo? Cuida tus palabras Jason.”
la señora Campbell reprendió a su hijo con frialdad antes de continuar con tono sereno.
“El único que conoce el contenido del testamento de Harold es el abogado McCoy. Fue McCoy también quien se puso en contacto con ‘él’.”
la señora Campbell, que había puesto especial énfasis en la palabra ‘él’, cerró la boca. Parecía hacer un esfuerzo deliberado para no pronunciar el nombre de Yujin, como si mencionarlo fuera rebajar su propia dignidad, como si pudiera ensuciarse sólo por decirlo. Pero, por lo visto, la única que se dio cuenta de esa intención fue Georgina.
“¡No hace falta tratar a ese tipo como si fuera una persona, madre! ¿Dónde diablos se metió ese bastardo de McCoy? ¡Con la situación así, debería estar preparando un plan!”
Gordon gritó furioso, y su voz resonó en la habitación. Lady Catherine agitó su pañuelo en lugar de su abanico y respondió
“Debe haber ido a traer eso. Está claro que no piensa aparecer por aquí hasta el día en que se anuncie el testamento.”
Lady Catherine ni siquiera lo trataba como a una persona. Aunque, Georgina pensó que llamar a alguien “eso” ya era demasiado. Mientras ella tenía ese pensamiento, Gordon volvió a exaltarse.
“¿Acaso ese desgraciado está de parte de ese cabrón? ¿Se atreve? ¿Cómo se atreve?”
“El Sr. McCoy es el administrador del testamento, Gordon.”
la señora Campbell volvió a explicarlo con su voz tranquila y mesurada. Pero su compostura solo hizo que la ira de Gordon ardiera aún más.
“¿Así que McCoy va a traer aquí a ese cabrón? ¿Es eso lo que me estás diciendo?”
“Su nombre está en el testamento.”
Lady Catherine lo señaló, con el rostro retorcido por el disgusto. Gordon volvió a gritar.
“¡Eso es precisamente lo que no tiene ningún sentido!
Sus furiosos gritos continuaron sacudiendo el salón. Incapaz de contenerse, Gordon caminaba de un lado a otro de la habitación, escupiendo las palabras entre dientes.
“¿De verdad crees que ese bastardo es pariente nuestro? No me hagas reír. Todo el mundo sabe que eso es solo una tontería que se inventó papá. ¡Ese desgraciado no tiene ninguna relación con la familia Campbell, ni ningún derecho!”
Aunque todos compartían sus sentimientos, la realidad decía lo contrario. la señora Campbell habló con firmeza.
“No importa lo que pensemos, si su nombre está en el testamento de Harold, tenemos que acatarlo.”
“¡Mierda!”
“Gordon, cuida tu lenguaje.”
Ante la fría reprimenda, Gordon inmediatamente soltó una avalancha de insultos. Lady Catherine jadeó horrorizada, abriendo mucho los ojos, pero su hermano no le prestó atención. Se mesó el cabello con furia, despeinándose, y luego se arrancó la corbata que llevaba bien anudada con violencia.
“¿Qué demonios se supone que debemos hacer? ¿Van a permitir que esa escoria ponga un pie en esta casa, todos ustedes lo van a permitir?”
“Cálmate, Gordon. Tienes que mantener la cabeza fría.”
“¿Ah, sí? Entonces, ¿por qué no nos dices qué hacer, madre?”
Gordon se burló con voz cargada de sarcasmo.
“Si ese desgraciado regresa a la mansión, la más perjudicada será usted, madre. ¿Qué va a hacer si Winston se entera?”
De pronto, el ambiente se heló por completo. Al ver cómo el rostro de la señora Campbell se volvía inexpresivo, como una máscara, a Georgina le recorrió un escalofrío por la espalda. En medio de la pesada tensión, Lady Catherine, que observaba alternativamente a la señora Campbell y a Gordon tratando de medir la situación, intervino.
“Que Winston se entere, es imposible. En cualquier caso, deshagámonos de él lo antes posible. Ahora que padre ya no está, no hay excusa para que se quede en este lugar. Revisaremos el contenido del testamento y lo echaremos inmediatamente. Todos, cuiden lo que dicen.”
“Jason, tú eres el mayor problema aquí.”
Gordon de repente dirigió su atención a su hermano.
“Ten cuidado, no cometas errores por que estés drogado.”
Apenas pronunció esas palabras, Jason se echó a reír, se llevó la botella entera a los labios y se la bebió de un trago. Gordon, que observaba la escena con desdén, habló con voz cargada de ira.
“¿Por qué no lo encerramos en el hospital? Al menos mientras Yujin esté aquí”
“Por supuesto que no.”
la señora Campbell intervino bruscamente.
“Jason salió del hospital hace solo un mes ¿Y ya quieres volver a meter a tu hermano en el hospital?”
Gordon pensaba que era la mejor solución para todos, pero no tenía ningún interés en discutir con su madre. Por mucho que Jason fuera un inútil drogadicto, seguía siendo su preciado hijo. Sin embargo, para él, no era más que un hermano inutil.
Georgina observaba con gran interés a su tío, que permanecía sentado en silencio con los labios bien cerrados. Era evidente que los adultos ocultaban algo. Ella era la única de la casa que aún no había comprendido de qué se trataba. Acababa de cumplir quince años y no podía contener su curiosidad, por lo que intervino en la conversación de los adultos.
“¿De qué están hablando todos?”
“¡Oh, Dios mío!”
Lady Catherine chilló con exagerado horror. Incluso la señora Campbell, que rara vez mostraba sorpresa, giró la cabeza bruscamente. Gordon se tensó e incluso Jason, completamente borracho, abrió los ojos con sorpresa. La atención de toda la sala se centró en ella en un instante.
“Georgina, ¿cuánto tiempo llevas ahí?”
El rostro de George, que preguntaba sin saber qué hacer, mostraba claramente una expresión de desconcierto y frustración. Georgina observó con interés la reacción de su padre y respondió.
“Desde hace una hora. Pero más importante ¿Qué es eso? ¿Qué es eso de lo que Winston no debe enterarse?”
“No existe tal cosa”
La señora Campbell se levantó de su asiento, con una voz más fría y gélida de lo habitual. Alta, enderezó deliberadamente la espalda y miró con altivez a Georgina, que seguía sentada, y continuó.
“Esconderse y espiar sin hacer ruido es un comportamiento vulgar. Difundir algo que has oído por casualidad es aún más vulgar. ¿Lo entiendes?”
Georgina lo comprendió de inmediato, la señora Campbell intentaba silenciarla. Una oleada de rebeldía le pasó por la mente, pero no tenía ninguna intención de provocar problemas innecesarios. Más que nada, no estaba preparada para afrontar las consecuencias.
Al fin y al cabo, aún no sabía de qué se trataba.
Georgina, en lugar de armar un escándalo sin sentido, se limitó a sonreír dulcemente, se levantó y dio un paso atrás con un pie haciendo una ligera reverencia.
“Por supuesto, Su Majestad.”
Al decirlo con todo el sarcasmo que podía permitirse como forma mínima de rebeldía, la señora Campbell alzó una ceja al captar el significado, pero enseguida giró la cabeza, ignorándola. Convencida de que ya no le sería posible escuchar nada más, Georgina salió del salón. Como era de esperarse, hasta que ella salió y cerró la puerta los adultos reunidos allí no dijeron ni una sola palabra.
Georgina salió al pasillo y se dirigió al anexo donde vivían Lady Catherine y George. Sintió una punzada de arrepentimiento por no haberse quedado sentada en silencio y haber escuchado más de la conversación, pero, en cualquier caso, no había duda de que Yujin daría un nuevo aire a aquella lúgubre mansión, para bien o para mal. Los adultos de esta casa están demasiado anclados en sus costumbres; necesitan un poco de aire fresco. Georgina tarareó una melodía alegre mientras pensaba en ello.
Mientras tanto, en el salón, Lady Catherine mantuvo la mirada fija en la puerta cerrada durante un largo rato. Solo cuando sintió que era seguro, finalmente habló.
“No es más que una niña. Probablemente ni siquiera entiende lo que ha oído”
“Quince años no es una edad tan joven. A esa edad, algunos ya estaban casados… aunque se divorciaran apenas dos años después” trad.uccio.nde.tok.kino.vel
Ante las palabras de Gordon, Lady Catherine, algo poco habitual en ella, abrió mucho los ojos y adoptó una expresión amenazante. George intervino apresuradamente entre los dos, diciendo
“De todos modos, no se preocupen por Georgina; nosotros nos encargaremos de controlarla bien. Concentrémonos en lo que tenemos delante. Lo que debemos discutir ahora no es sobre Georgina, sino sobre Yujin, ¿no es así?”
Esa era la verdadera razón por la que se habían reunido allí. la señora Campbell, serena como siempre, giró ligeramente la cabeza antes de hablar.
“¿Hay realmente algo que discutir? Es obvio que solo quiere dinero. Le daremos unas migajas en el momento oportuno y se irá por su cuenta. Hasta entonces, tengan cuidado con lo que dicen.”
Recorrió la habitación con la mirada y añadió con un tono frío.
“Como todos saben, Winston no debe enterarse nunca de ‘eso’”
Un pesado silencio se apoderó de ellos. Nadie se atrevió a hablar, hasta que Gordon, evaluando el ambiente, rompió cautelosamente el silencio.
“Si Winston tiene algo de sentido común, no podría haber olvidado que casi muere por culpa de ese bastardo. Aunque aún albergara sentimientos hacia él, sin duda no serían buenos.”
Continuó hablando, con una voz más aguda de lo habitual, rebosante de convicción.
“No te preocupes, madre. Winston rompió su compromiso con Evelyn por culpa de ese accidente, ¿Recuerdas? Ahora que se ha recuperado, no sería mala idea volver a sacarle el tema. Evelyn sigue soltera y Winston no la rechazaría.”