Hoy también el sub-gong esta haciendo de las suyas

CAPITULO 1

Un plato principal siempre va acompañado de un vino que lo complementa.

Al igual que la relación entre dos protagonistas destinados a enamorarse. El main-shou y el main-gong son exactamente como el plato principal y el vino.

Al igual que el plato principal es como el main-gong, el sub-gong es como un aperitivo que solo realza el sabor del plato principal. Por muy apetecible que sea el aperitivo, nunca puede superar al plato principal. En otras palabras, el personaje secundario nunca puede sustituir al personaje principal.

“Si le doy esto a Jin-ha, ¿le gustará?”

Sin saberlo, el sub-gong volvió a elegir hoy un regalo para el protagonista.

Sehyun miró al lamentable sub-gong, Shin Tae-oh.

Shin Tae-oh era el director general de una empresa constructora y miembro de una familia noble de quinta generación muy respetada y con una larga historia. Medía casi 190 centímetros, tenía los hombros anchos, el pecho robusto y lo más importante, la línea que iba desde su estrecha cintura hasta sus firmes glúteos era una verdadera obra de arte.

Además, tenía facilidad de palabra y sabía llevar una conversación de forma animada. Cuando quería ser travieso, lo era, y cuando quería ser simpático, también lo era. El hombre que lo tenía todo era Shin Tae-oh, el director para el que trabajaba.

‘Por eso es el personaje secundario.’

Era habitual que el que carecía de algo fuera el main-gong y el que lo tenía todo, pero no podía ganar al protagonista, fuera el sub-gong

Sehyun miró los guantes que Shin Tae-oh señalaba. Se decía que eran un producto nuevo y costaban diez millones de wones.

‘… ¿Un millón de wones por dedo?’

Sin importar lo que pensara, Sehyun llamó al empleado sin mostrar ninguna expresión.

“Por favor, envuélvalo.”

La pregunta de si a Jin-ha le gustaría era básicamente una orden para comprarlo.

Después de interpretar lo que quería decir, le entregó al empleado la tarjeta personal del director general Shin Tae-oh. Una tarjeta que llevaba en el bolsillo, pero que no podría usar el mismo.

El empleado desapareció con la tarjeta y los guantes. Al cabo de un rato, el artículo estaba envuelto y metido en una pequeña bolsa de compra. El empleado se lo entregó frente al director general Shin Tae-oh.

“Se lo entregaré a Yoo Jin-ha-ssi.”

“De acuerdo. Oh, puede que no lo acepte si se lo das así sin más…”

Yoo Jin-ha era un empleado de oficina en la empresa del director Shin Tae-oh. Trabajaba en el departamento de diseño y había sido un empleado diligente, llegando incluso a ocupar el puesto de subdirector. Así que, actualmente, el director general está enamorado de un empleado de su empresa.

“Dile que se lo doy porque hace frío y le costará dibujar si se le entumecen las manos.”

Vaya excusa…

 

Al menos invéntate algo más creíble. Es inteligente, pero siempre recurre a excusas poco convincentes.

“Entendido.”

Sehyun ya sabía lo que pasaría con estos guantes, pero cumplió la orden sin decir nada.

 

***

 

Sehyun trabajaba como secretario personal. Habían pasado más de cinco años desde que había transmigrado en la novela y poco menos de tres desde que se convirtió en secretario personal. Sehyun no podía expresar lo sorprendido que se había quedado al descubrir que transmigro en una novela, pero no era el protagonista, ni tampoco un villano que moría y desaparecía. Solo era un personaje secundario y saberlo le proporcionaba cierto alivio.

“Al menos no moriré.”

Tenía un padre que hacía trabajos ocasionales para llegar a fin de mes y una madre que le daba ropa de segunda mano, pero le daban un amor digno de cualquier hijo de una familia rica. Gracias a ellos, la vida no era del todo mala para Sehyun que era huérfano antes de transmigrar a este mundo. Ahora tiene padres y una familia.

Llevar una vida pobre pero estable fue lo que más le impactó cuando empezó a buscar trabajo tras graduarse en la universidad. ¿Qué podía hacer para mantener a su familia y vivir bien él mismo?

La solución llegó rápidamente. Sehyun aprovecharía al máximo su conocimiento de la obra original.

“En primer lugar, como sé quiénes son los villanos, debo evitarlos.”

Estas personas eran realmente incapaces de reformarse, por lo que no tenía sentido estar a su lado y verse envuelto en sus líos.

“Los protagonistas son demasiado agotadores.”

Apoyar a dos personas que consolidan firmemente su amor en medio de diversas crisis resulta en ser salpicado por los problemas.

Mientras reflexionaba, Sehyun encontró al compañero perfecto.

“Shin Tae-oh.”

Como sub-gong, Shin Tae-oh se enfrentó a menos crisis importantes, y Sehyun tiene bastante información sobre él. No podía decir que Shin Tae-oh tuviera una gran personalidad, pero sin duda se preocupaba por todos. Por eso, Sehyun pensó que si podía permanecer al lado de Shin Tae-oh, podría trabajar durante mucho tiempo. Todo se volvió más fácil para él después de decidir quién sería su compañero.

Después de pasar una entrevista y conseguir el trabajo, comenzó como asistente y ayudó a otro secretario. Y gracias a su habilidad para satisfacer las necesidades de Shin Tae-oh, se convirtió en su secretario personal.

Era fácil adaptarse a su personalidad.

No debes quejarse y debes actuar con sensatez

De todos modos, la imagen pública de Shin Tae-oh ya era impecable. Sin embargo, si te vuelves demasiado informal en asuntos privados, no le gustará. El director general Shin Tae-oh no tendría a un secretario inadecuado a su lado, así que todo lo que Sehyun tenía que hacer era cumplir esta regla.

Como resultado, con la excepción de algunos secretarios, Sehyun fue ascendido rápidamente y se estableció.

Además de su estable salario mensual, las bonificaciones que Shin Tae-oh le daba ocasionalmente mejoraron significativamente su situación. No era una gran cantidad, pero era suficiente para mantener a sus padres y a él mismo. Gracias a la reducción de la carga que soportaban sus padres, su salud también mejoró.

“Por supuesto que estoy feliz.”

La vida de Sehyun no era tan mala ahora que vivía solo en un estudio ordenado y trabajaba para un jefe normal. De hecho, era demasiado bueno para ser verdad.

Solo había una cosa.

Sehyun miró la bolsa de la compra.

‘Excepto por los problemas causados por los sentimientos persistentes de mi jefe hacia el protagonista.’

De todos modos, la trama de la novela avanzaba y el sub-gong perseguía apasionadamente al protagonista.

“He venido a ver al subdirector Yoo Jin-ha.”

“Por favor, espere.”

Sehyun llamó al protagonista con tono profesional y se quedó a un lado en el pasillo.

Sin obstruir el paso a los demás, observó cómo Yoo Jin-ha salía rápidamente.

“Hola. Secretario Ahn Sehyun.”

“Hola. Tengo algo que discutir.”

“Ah…”

Yoo Jin-ha miró a su alrededor y luego le dijo a Sehyun que no había nadie en la sala de descanso en ese momento. Sehyun asintió con la cabeza y mientras se dirigía en esa dirección, podía sentir las miradas de la gente sobre ellos.

Debían de sentir curiosidad por saber por qué el secretario personal del director general había venido a reunirse con un subdirector del departamento de diseño. Sin embargo, Sehyun, que no tenía intención de explicarles la situación, los miró de reojo con indiferencia.

En cuanto entraron en la sala de descanso, el protagonista, Yoo Jin-ha, habló primero.

“¿En qué puedo ayudarle?”

“El director me ha pedido que le entregue esto.”

“Esto… ¿Qué es esto…?”

Si Sehyun le pidiera a Yoo Jin-ha que lo abriera él mismo, lo rechazaría sin siquiera mirar dentro.

“Son guantes.”

“Lo siento, pero no puedo aceptar un regalo así. Es una carga y ni siquiera sé por qué debería aceptarlo.”

“El director dijo que se los da porque hace frío y sus manos podrían entumecerse, lo que te impediría dibujar.”

Sehyun transmitió lo que dijo el director Shin Tae-oh sin cometer un solo error.

“¿Por qué hace frío?”

El cabello de Yoo Jin-ha se movió cuando el aire caliente del techo lo rozó. Afuera era invierno, pero la oficina estaba caliente. La frente de Yoo Jin-ha parecía brillar. ¿Era sudor?

“En fin, te lo dio por esa razón.”

Poner excusas era responsabilidad del director, pero la vergüenza era de Sehyun.

“Lo siento. Tengo que rechazarlo.”

“Entiendo.”

Sehyun, que no tenía intención de obligarlo a ponerse los guantes, agarró el pomo de la puerta y salió de la sala de descanso sin pensarlo dos veces.

“Secretario Ahn Sehyun.”

“¿Qué pasa?”

¿Cambiaría Yoo Jin-ha de opinión a mitad de camino y decidiría aceptar los guantes?

«De casualidad ¿Tienes pareja?»

Probablemente Yoo Jin-ha estaba enamorado del main-gong en ese momento, por lo que Sehyun se preguntó por qué le había hecho esa pregunta.

“Oh… Alguien me pidió que te lo preguntara.”

Yoo Jin-ha debió de intuir el motivo de su mirada y se apresuró a explicarlo. Si era así, sería más fácil responder.

No, no tengo. Tampoco tendré en el futuro.

“Sí, tengo pareja.”

Aunque Sehyun había leído esta novela y se había transmigrado en ella, había una cosa a la que no se había adaptado del todo: su rasgo. Por mucho que mirara la información personal de su documento de identidad, nunca le resultaba familiar.

Sehyun asintió con la cabeza e hizo una reverencia antes de marcharse.

Al volver por el mismo camino, Sehyun volvió a ignorar las miradas dirigidas a su rostro. No le importaba, porque era un secretario que solo tenía que comprender el estado de ánimo del director Shin Tae-oh.

Es cómodo.

Este mundo… mi vida.

Sehyun, que había transmigrado a un papel secundario, estaba teniendo un día de trabajo bastante relajado hoy.

 

***

 

“¿Lo rechazó?”

“Sí.”

No había duda alguna sobre por qué Yoo Jin-ha se había negado. En cambio, Shin Tae-oh miró fijamente la bolsa de la compra con expresión de descontento.

“¿Por qué no acepta mi regalo?”

¿Lo habrías aceptado tú si estuvieras en su lugar?

“¿El regalo no es bueno?”

Probablemente seas tú el que no es tan bueno.

“¿O siente que el regalo es una carga?”

Bueno no, tú eres la carga.

Sehyun quería reprenderlo por culpar al regalo, pero se quedó allí con el rostro inexpresivo. Desgraciadamente, Shin Tae-oh no puede usar los guantes porque son de otra talla. Como sus manos eran de un tamaño diferente, solo había una forma de solucionar esto.

“¿Pido pedir un reembolso?”

“No pasa nada. El secretario Ahn puede usarlos”

“Entendido.”

Shin Tae-oh refunfuñó frustrado por Yoo Jin-ha, que hoy tampoco había aceptado su regalo, y Sehyun miró con ojos amorosos los guantes que empezaría a usar a partir de mañana.

“Aunque…”

Sehyun puso la mano que sostenía la bolsa de la compra detrás de él y levantó los ojos con fingida indiferencia.

“¿Crees que a Jin-ha le guste el cangrejo rey?”

Sehyun tragó saliva y respondió.

“Haré una reserva.”